lunes, 5 de septiembre de 2016

Si yo fuera mayor... de Eva Janikovsky y Lászlo Réber (Editorial Silonia)



Hay libros que no pierden actualidad, ni lectores, ni encanto con el paso de los años. Solamente deben hallar un momento a través del tiempo para encontrarse nuevamente en las manos de los niños. Y eso es lo que ha pasado con este libro: Si yo fuera mayor... escrito en los años sesenta por la escritora húngara Éva Janikovsky e ilustrado por Lászlo Réber. 



Una pareja que hizo libros capaces de divertir a los niños, no sólo húngaros, sino de muchas partes del mundo por haberse traducido a bastantes idiomas. De hecho, circularon ampliamente sus libros en español hasta que quedaron arrinconados en librerías de viejo. Hoy, muchos años después y de la mano de la editorial Silonia, sale este libro del injusto olvido para hacer sonreír a niños de otras generaciones y países. Y lo celebramos con mucha alegría. Pero, ¿cuál es la gracia de este libro? 


En Si yo fuera mayor, una voz absolutamente cómplice con la infancia va relatando qué es ser niño. Sí, es cierto que ser travieso es más divertido que ser bueno, pero ahí está la voz del adulto diciendo: !No seas travieso! ¡Sé buen chico! ¡Obedece!. E incluso:




Y así es como muchos niños saben que ser mayor es mejor. Y por eso quieren crecer. Porque los mayores hacen cosas que para ellos están prohibidas: ponerse la ropa que quieran, asomarse a la ventana (cuando pasan los bomberos) y un montón de cosas más mientras a ellos les piden obediencia, orden, respeto, buenos modales.... y, cuando los niños al final, por aburrimiento, acceden, encuentran frases de los adultos reafirmando que eso, en efecto, es lo mejor. Pero, como dice el narrador de este libro que parece no haber olvidado nunca su infancia "¿Qué diversión puede haber en eso?".

Comienza entonces un catálogo de sueños, de adultos contentos porque pueden dar rienda suelta al niño que llevan dentro: pueden ser gamberros, poco correctos, divertidos, imprevisibles; pueden decir lo que piensan, y hacer lo que les parezca bien. Pueden casarse, tener hijos, muchos hijos con los que seguir jugando.




El libro es, así, un delicioso catálogo de acciones infantiles, de deseos hechos realidad, del sueño de no perder nunca ese lado que diferencia a los pequeños de los mayores, de las preguntas que se hacen los niños ante su futuro. Las mismas preguntas que puede hacerse un niño de hoy y, tal vez, las mismas respuestas. Además, el libro es de una modernidad rabiosa: los juegos con las tipografías, las letras volando por las páginas, casi se diría que bailando con las imágenes que, aunque nos recuerdan los trazos infantiles, son de una elegancia y expresividad que nos invitan a mirarlas una y otra vez buscando detalles, gestos y miradas.





Es un libro inolvidable, tanto, que cuando empecé a preparar esta nota, hubo gente que me escribió asegurando haberlo leído durante su infancia y no haberlo olvidado nunca. Así que les hemos pedido a unas cuantas personas que nos cuenten esos recuerdos. Y nos han dicho esto:



Joanna Mora, ilustradora chilena


¿Recuerdas cómo llegó a tus manos cuando eras niña?
No lo recuerdo bien, pero creo que como todos los libros que adoro y aún conservo: me los trajeron mis papás. Eran un par de busquillas, como se dice en Chile, siempre estaban revisando la Libería Francesa, las ferias de pulgas, las librerías de libros usados, todo, la verdad. Y encontraban estas joyas.


¿Qué te llamó la atención del libro?
Creo que cuando estos 2 libros llegaron a mis manos aún no leía, así que seguramente me los leían y me acuerdo que además de la historia, me fascinaron los dibujos! Simples, muy divertidos y poco azucarados. Me gustaba mucho la idea del niño que imagina que cuando grande se come una barra de chocolate solo o se embarra los pies. (Me parecía genial llegar a grande para esas cosas, de hecho!) Del otro libro me gustaban los detalles que contaba de las distintas profesiones.
Ah, y me gustaba que no fuera u libro "normal", en el sentido de tener texto por un lado, y dibujos por otro. ¡En este todo se mezclaba!


¿Por qué crees que todavía hoy lo recuerdas?
No sólo los recuerdo: los tengo y atesoro!
Porque me siguen gustando. Me fascinan sus dibujos y aún me hacen reir!
Y porque incluso tienen algún que otro garabato, en alguna esquina, que les hicimos con mi hermana!

Si tuvieras que recomendarlo hoy...
¡Lo hago! Lo he hecho con mis hijas, que han heredado estos libros! Y les siguen gustando! Porque los niños parecen actuales, siguen soñando con cosas que les gustan a los niños hoy!
Y los mayores aún tenemos algunas de las características que aparecen en los adultos del libro!
Y alguna magia tienen estos libros, porque me he encontrado con ilustradores de mi edad o mayores, que tuvieron el libro y aún lo recuerdan!




El hijo de Andrea Chapa con la antigua edición



Andrea Chapa, México


1. yo soy la menor de 8 hijos, ese libro siempre estuvo ahí, como casi todo. Nadie me lo enseñó sino que llegó el momento de que yo lo tomara y lo leyera.

2. Lo que más me llamaba la atención era que los brazos no estaban unidos al cuerpo, ese detalle de la ilustración acaparaba mi atención, fue hasta que cogi un lápiz y uní brazos y piernas que entonces puede fijarme en lo que decía el libro.
3. Por la ilustración y porque al protagonista nunca lo pude ubicar, no era niño pero ... tampoco pude pensarlo adulto, era totalmente distinto a cualquier adulto que yo conociera.
4. Lo conservo y se los he mostrado a mis hijos, el efecto en ellos fue totalmente diferente, ellos, por ejemplo, conocen adultos así y la ilustración no les generó ninguna inquietud jaja.







Javiera Gutiérrez, escritora y editora, Argentina

1-¿Recuerdas cómo llegó a tus manos cuando eras niña?
Seguro, me lo regaló mi tía, una mujer muy recta y conservadora pero con mucho humor.

2-¿Qué te llamó la atención del libro?

Cómo describía a los adultos y a un ideal adulto-niño. Las ilustraciones, con esos trazos de coloreado infantil. Los recursos gráficos: el texto en distintas posiciones y con distintas tipografías. Lo leí muchísimas veces cuando me lo regalaron.
3-¿Por qué crees que hoy lo recuerdas?
Por cuestionar con frescura y con ironía sin perder cierta ternura. Tiene una voz irresistible desde el inicio: “Todo el mundo sabe que ser malo es mucho más divertido…”.
4-Si tuvieras que recomendarlo hoy...
Divertido, desacartonado, elegante. Para cualquier niño y para adultos con chispa.








Mihály Dés, escritor y agitador cultural hungaro

No sé a cuál de sus libros te refieres. Tiene uno con el título "Si fuera mayor" y otro con el de "Ya voy al cole". El primero (que fue el primero de la serie y es uno de los mejores) se publicó en 1965, cuando yo tenía 15 años. Y desde los 7 sólo leía novelas. El otro (que no he leído) salió en 1983, cuando ya era lector entusiasta de Janikovszky. 

En cualquier caso, igual que Winnie the Pooh (y espero que Ancha y Pancha) son cuentos de doble lectura: a los padres les gusta tanto o más que a sus hijos que los están escuchando. 

Yo los estoy leyendo (y al tiempo enseñando los geniales dibujos de Réber) desde finales de los 70. Primero a los hijos de mis novias, si los tenían, luego a mis propios hijos, y ahora a la hija de mi compañera actual. 

En mi praxis no me he encontrado con ningún niño a quien lo le haya gustado y no los haya encontrado graciosos. Y lo que es mejor: a mí, como recitador, no me ha importado volver y volver a leerlos en alta voz. Al contrario. Y debes saber que una de las cosas más fastidiosas de ser padre es satisfacer la insaciable necesidad de repetición de los niños. La otra es aguantar a los padres de sus amiguitos. 

Ramiro Domínguez, editor en Sílex, reeditor de Si yo fuera mayor...

Mi padre lo trajo un día junto con otra publicación de Éva Janikovszky.

A todos los hermanos nos fascinó, ya que era maravilloso creer que de mayores podríamos hacer todas aquellas cosas.

Lo recuerdo, ya que fue un referente en mi idea de vivir.

Lo recomiendo porque creo que no todo tiene que ser hermético y rígido, y a la vez todo tiene que tener un sentido educacional.

Verónica García, distribuidora en Machado Libros (distribuye este libro, por cierto)
¿Recuerdas cómo llegó este libro a tus manos cuando eras pequeña?. 
No, siempre estuvo en mi habitación. Supongo que me lo traerían mis padres. A menudo me traían libros nuevos.

¿Qué te gustó del libro?
 Me encantaba la historia. La fantasía de hacerse mayor conservando el pensamiento infantil, que en aquel momento me parecía posible y lógico.

¿Por qué crees que todavía hoy lo recuerdas? 
Porque lo conservé siempre, y lo leí tantas veces que sería imposible haberlo olvidado.

Si tuvieras que recomendarlo hoy sería porque...
creo que todos estamos convencidos, en algún momento de nuestra infancia, de que al hacerse mayor uno puede seguir pensando como un niño. Es un pensamiento genial, y alimentarlo solo puede traer diversión y fomentar la imaginación.




Silonia, 2016 14,90€

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