lunes, 26 de septiembre de 2016

"Mi querido Sr. Sendak: odio su libro, espero que muera pronto. Cordialmente..."

I saw Esau

Pocos son los autores que, en vida, gozaron de popularidad y su obra fue valorada de manera justa. Muchos de ellos, además, tuvieron que soportar duras críticas en sus inicios y fue, gracias al interés de los niños a los que iba destinada la obra, cuando merecieron el beneplácito de la crítica y de los adultos. Maurice Sendak fue uno de ellos. Nacido en 1928 en Norteamérica, el mismo día que Mickey Mouse, al que admirará de manera continua, y de padres polacos emigrados antes de la Primera Guerra Mundial, ya desde pequeño, en su humilde apartamento de Brooklyn, siente el desarraigo de sus raíces, conviviendo, o mejor dicho, enfrentado, con ambas culturas. En todos sus libros nos queda constancia de su infancia, a la que recurre una y otra vez, no sólo en busca de material, sino obligado por el recuerdo casi inconsciente de aquellos momentos: El artista pone elementos en su obra que vienen de lo más profundo de sí mismo. Los toma de una vena peculiar de su infancia, siempre abierta y viva.




El más pequeño de tres hermanos, a los quince años y después de sus clases, trabaja con All-American Comics adaptando tiras de comics, diagramando, completando y alargando textos. Una vez finalizados sus estudios secundarios, trabaja como decorador de vitrinas en una agencia en Manhattan. Alterna este empleo con un curso en el Arts Studium League en Nueva York durante dos años. Frances Chrystie, entonces compradora de libros para la editorial Harper & Row, presenta unas ilustraciones de Sendak a Ursula Nordstrom, editora, encargándole ésta la elaboración de las ilustraciones de un  cuento de Marcel Aymé.

De esta manera comienza, en los años 50,  lo que sería una estrecha relación entre  ambos reflejada en el estupendo libro de cartas de su editora, Dear Genius (aquí hay una larga nota en español sobre este libro). Se inicia lenta, pero de manera sutil, el nacimiento de un Sendak ilustrador y poco a poco, también, creador de sus textos.

Publica ilustraciones con la escritora Ruth Krauss y hasta el año 1962 publica casi la mitad de su obra, entre la que se incluye la excelente serie de Osito, escrita por Else Homelund Minarik. La serie, que consta de varios títulos, nos habla de un osito y de pequeñas escenas de su vida cotidiana llenas de ternura, que las ilustraciones complementan: las ilustraciones tienen tanto que decir como el  texto, el truco es decir la misma cosa pero en diversa forma. No es bueno ser un ilustrador que dice mucho de lo que hay en su mente, si esto no tiene nada que ver con el texto. Sin embargo, decir la misma cosa que el relato pero en una forma muy personal, enriquece el sentido del cuento original, contribuye a dar dimensión al relato.  Y sentimos en estos cuentos algo que Sendak irá refinando en sus dibujos posteriores: un cierto barroquismo, esa naturaleza caprichosa, ese gusto por las imágenes antiguas, por la época victoriana, por composiciones clásicas….


I saw Esau


Publica también en esos años sus primeros libros donde combina texto e ilustración, como El letrero secreto de Rosie, editado en 1958 y adaptado por él mismo años más tarde, en 1973, a la televisión, en el cual se refleja ya ese recuerdo que tan bien le permite acercarse a la psicología infantil, a los pequeños juegos de barrio que, seguramente, él vivió en Brooklyn, barrio al cual dedica el libro. Se habla muy poco en los libros para niños sobre el aburrimiento, y en este libro, Sendak rinde homenaje a uno de los momentos más desesperadamente creativo de los niños.

Después de la Minibiblioteca, conjunto de pequeñas historias rimadas, publicado en 1962, un año más tarde sale a la luz su libro más polémico y el que le lanzaría a la fama: Donde viven los monstruos. En aquella época, una Norteamérica excesivamente moralista y sobreprotectora con la infancia, desecha el libro donde Max, un niño que riñe con su madre, es castigado en su cuarto sin cenar y él se traslada, en una bella fantasía, al país donde viven los monstruos, para dominarlos, hacerse amigo de ellos y jugar. País que no es otro que la expresión de sus temores donde tiene la ocasión de controlarlos, reduciéndolos a un simple juego donde él es el único vencedor. ¿Qué es lo que tanto asustaba a los adultos de aquella época, los “monstruos” con sus afiladas uñas y sus agresivos dientes, o el reconocimiento  de los conflictos internos y externos, como pelearse con su madre, que los niños siempre han padecido, y que en muchas ocasiones se ha ignorado debido a esa “infancia feliz y dichosa” a la que nunca se le admitían complejos ni frustraciones y debían preservar de lo malo?


Son personas que tienden a sentimentalizar la infancia, a ser sobreprotectores y a pensar que los libros para niños han de amoldar y conformar la mente a los modelos aceptados de comportamiento, logrando niños sanos, virtuosos, sabios y felices. Los niños, me consta, desgastan los ejemplares en las bibliotecas y lo releen constantemente en sus casas. (…) Los adultos que se preocupan por esto se olvidan de que Max lo está pasando bien. Domina la situación y, al descargar con los monstruos su ira contra la madre, puede reintegrarse al mundo real en paz consigo mismo.



I saw Esau


Mediante un lenguaje simple y asequible el libro permite no sólo la lectura “real” del cuento, sino otra más profunda y más inconsciente, el mundo salvaje, el mundo de los sueños, su simbología, los deseos no formulados, la explosión de los sentimientos. Una parte de la crítica valora su trabajo concediéndole un año más tarde la Caldecott Medal.

Durante los siguientes años publica obras con menor interés entre las que destacan Dídola, Pídola Pon, o la vida debe ofrecer algo más, inspirado en unas rimas de S.G.Goodrich y en las cuales una perrita decide ir en busca del verdadero sentido de la vida.  Otro de los libros es Héctor Protéctor; y Cuando yo iba por el mar. Ilustra también cuentos de Randall Jarell, como La familia animal, texto de extraordinaria belleza poética, con escasas ilustraciones. Versiona La princesa ligera de George MacDonald, autor que le impresiona profundamente y, en 1970 publica la segunda parte de lo que sería una trilogía comenzada con Donde viven los monstruos;  La cocina de noche, texto igual de polémico que el primero debido al “atrevimiento” del autor de presentar al lector un niño totalmente desnudo. Cuentan que algunas librerías  que exponían sus libros en los escaparates eran motivo de pintadas y agresiones.

 Me parece un testimonio sucio de nuestras actitudes puritanas. Aparentemente un pequeño chico, sin su pijama, era más terrorífico para algunas personas, que cualquier monstruo que jamás inventé.

En el libro, elaborado con algunas innovaciones en el aspecto plástico que recuerdan a las técnicas del cómic, nuestro protagonista vive una fantasía onírica que le hace vagabundear por un Manhattan elaborado con esas latas y cajas que tanto había presenciado en la cocina de su infancia. Ese mismo año recibe el más alto galardón a que puede aspirar un escritor o ilustrador, el Hans Christian Andersen, concedido por primera vez a un ilustrador norteamericano.

I saw Esau


Tras dos años de trabajo y de una intensa búsqueda en compañía de Lore Segal hace aparición en el mercado, en 1973, El enebro y otros cuentos de Grimm, publicado casi quince años después en España por la editorial Lumen, en el cuidado formato y excelente presentación diseñado por el propio Sendak. Ilustraciones que, no sabemos si deslumbrados  por el reciente Andersen o por la verdadera valía, le merecieron, según la revista Time ser considerado como el  “Picasso de los libros infantiles”. Por encima de estas etiquetas  encontramos a un Sendak ya definido, con un refinamiento casi artesanal en su trabajo, la delicadeza con que perfila superficies, el abigarramiento y la concentración de las escenas, el magistral uso del blanco y negro así como las figuras pegadas a los márgenes, todo ello fruto de una gran influencia de artistas cargados de energía y de refinamiento como Durero, la composición ruda de la figura humana de Füssli, o la sensibilidad de Grünewald. Dos años tardó en finalizar lo que sería una interesante obra en conjunto que permitiría acercarse, en ocasiones por primera vez, a muchos lectores, a la obra de los hermanos Grimm, obra que no tardaría en escandalizarles por su alto contenido violento y la carga de frustración que conlleva. No vamos a extendernos aquí sobre este apasionante tema del que Sendak afirma con rotundidad que son cuentos para todo el mundo, son grandes obras de arte, pertenecen a lo mejor de la literatura. Su lenguaje es sencillísimo, y su contenido, su objeto, la verdad.  Los niños tienen un comportamiento instintivo frente a la verdad.

De hecho, su propia infancia fue alimentada en la familia con estas historias que les permitían acercarse a la cultura europea, de la cual provenían de manera desarraigada.


I saw Esau

La que sería su obra maestra, recientemente publicada en España, Al otro lado, completa la trilogía y es, en palabras de su autor, la obra de la que se siente más orgulloso. En ella presenta todas sus obsesiones ante los temores de la infancia; recuerda a Mozart con una ambientación en la época en la que se sitúa el libro, fruto de la intensa y estrecha relación de Sendak con la ópera La Flauta Mágica; habla de su hermana, y de algo que permanecería en su memoria a lo largo de su vida: la desaparición del niño Lindbergh, ¿se irán papá y mamá y nunca volverán? ¿Moriré yo? A nosotros no nos gusta que los niños se preocupen por las cosas, pero, por supuesto, ellos lo hacen, no tienen elección. En el libro, un bebé desaparece mientras su hermanita lo cuida. La madre desatiende por unos momentos a su hijo y éste es secuestrado. Pero como un exorcismo particular de Sendak el niño regresa sano y salvo. Las mismas escenas románticas, el mismo ritmo en la composición llenando el espacio, el mismo predominio de tonos ocres y pasteles…

Todas estas características se reafirman en su última creación, Querida Mili, basada en un cuento de uno de los hermanos Grimm recuperado el cabo de ciento cincuenta años. Este cuento no es tan característico como los que hicieron famosos a los hermanos: no hay conflicto entre padres e hijos, la niña,  que es dejada en el bosque por una madre que teme por su vida en tiempos de guerra, emprende confiada lo que será un camino que aparentemente durará tres días y en realidad habrán transcurrido treinta. El significado del cuento se ve enriquecido por la gran carga simbólica que poseen las ilustraciones, así como la belleza que encierran esas figuras barrocas y de expresión reposada que parecen invitarnos a contemplarlas durante largo tiempo. Sin duda el formato y la calidad del papel, exigencia del propio Sendak, contribuyen a realzar el atractivo de este libro.

I saw Esau






En sus últimos años estuvo más dedicado a labores relacionadas con el cine, la ópera y los decorados artísticos que a la escritura y a la ilustración, quizás por el sentimiento de haber conseguido dominar sus “monstruos”, quizás por el desencanto que le producía el cambiante panorama editorial:  sospecho que los editores temen tomar riesgos. Antes se arriesgaban, nada de eso sucede ahora. Cuando miro a mi alrededor veo jóvenes luchando contra montañas. Cuando yo era joven, en la década de los 50, nos dieron todo el estímulo del mundo.


Sendak, apartado del ruido en su pequeña granja, y rodeado de seres y objetos queridos permaneció atento a cualquier signo que hiciera revivir su infancia, que es, en definitiva, la infancia de todos los niños. Y cerramos este breve repaso con algunas declaraciones de los niños que, según Sendak, son la mejor audiencia. Ellos hacen las mejores críticas, son más sinceros y tienen cualidades de críticos profesionales; por supuesto, cualquiera las tiene, pero cuando a los niños les gusta tu libro, se convierte en: Me encanta tu libro, gracias, quiero casarme contigo cuando sea mayor, o en: Mi querido Sr. Sendak, odio su libro, espero que muera pronto, cordialmente….




Conversación entre Art Spiegelman y Maurice Sendak publicada en The New Yorker, 1993.
Tomadas del libro:  Metamaus





(Las ilustraciones que nos han acompañado, pertenecen al libro: I saw Esau, una recopilación de rimas escolares infantiles realizada en 1947 por los folcloristas Iona y Peter Opie e ilustrada por Sendak en 1992)


Bibliografía (por orden de publicación original. En color están los libros de Sendak como escritor e ilustrador)

Ruth KRAUSS: A Hole is to dig: a first Book of first definitions, 1952. Un hoyo es para escarbar Kalandraka 2016
Meindert de JONG: The Wheel in the School, 1954 Una rueda en el tejado Noguer, 1996
Meindert de JONG: The House of Sixty Fathers, 1956
Ruth KRAUSS: Bears, 1976  Osos Kalandraka, 2015
Else Homelund MINARIK: Little Bear, 1957  Osito. Alfaguara, 1989 - Kalandraka, 2015
Else Homelund MINARIK: No fighting, no biting, 1958
Seeyle JOSLIN: What do you say dear?, 1958
Else Homelund MINARIK: Father bear comes home, 1959  Papá oso vuelve a casa. Alfaguara, 1981 - Kalandraka, 2015 
Janice May UDRY: The Moon Jumpers, 1959
Wilhelm HAUFF: Dwarf long-nose, 1960
Else Homelund MINARIK: Little bear’s friend, 1960 Los amigos de Osito Alfaguara, 1987-  La amiga de Osito. Alfaguara, 1987 - Kalandraka, 2015
Maurice SENDAK: The sign on Rosie’s door, 1960  El letrero secreto de Rosie. Alfaguara, 1989 -Kalandraka, 2016
Janice May UDRY: Let’s be enemies, 1961
Else Homelund MINARIK: Little bear’s visit, 1961  La visita de Osito. Alfaguara, 1989 -Kalandraka, 2015
Seysley May UDRY: What do you do dear ?,1961
Robert GRAVES: The big green book, 1962  El gran libro verde. Lumen, 1983
Charlotte ZOLOTOW: Mr. Rabbit and the lovely present, 1962 El señor conejo y el regalo perfecto Corimbo, 2011
Maurice SENDAK: The nutshell library, 1962  La minibiblioteca. Alfaguara, 1977
Maurice SENDAK: Chicken Soup with Rice: A Book of Months, 1962
Frank STOCKTON: The Griffing and the Minor Canon, 1963
Doris ORGEL: Sarah’s room, 1963
Maurice SENDAK: Where the wild things are, 1963  Donde viven los monstruos, Alfaguara 1984 - Kalandraka, 2014
Randall JARREL: The bat poet, 1964
Frank STOCKTON: The beeman of orn, 1964
Jan WAHL: Pleasant Fieldmouse, 1964
Randall JARRELL: The animal Family, 1965  La familia animal. Alfaguara 1982
Maurice SENDAK: Hector Protector and as I went over the water, 1965  Héctor Protéctor;  y Cuando yo iba por el mar. Alfaguara 1987
Isac Bashevis SINGER: Zlateh the goat and other stories, 1966  Cuentos judíos de la aldea de Chelm. Lumen 1978
George MAC DONALD: The Golden Key, 1967 La llave de oro Alfaguara, 1987
Maurice SENDAK: Higglety pigglety pop!  or there must be more to life, 1967  Dídola, pídola pon o la vida debe ofrecer algo más. Alfaguara, 1978
Else Homeund MINARIK: A Kiss for little bear, 1968  Un beso para Osito. Alfaguara 1981 - Kalandraka, 2015
George MAC DONALD: The light Princess, 1969  La princesa ligera. Alfaguara, 1978
Maurice SENDAK: In the Night Kitchen, 1971  La cocina de noche. Alfaguara, 1987 - Kalandraka, 2014
Hermanos GRIMM: The juniper tree and other tales from Grimm, 1973  El enebro y otros cuentos de Grimm. Lumen, 1989
GRIMM: King Grisly-Beard: a tale from the brothers Grimm, 1973
Matthew MARGOLIS: Some swell pup, or are you sure you want a dog?,1976
Maurice SENDAK: Outside over there, 1981  Al otro lado  -Kalandraka, 2015

HOFFMANN: The Nutcracker, 1984
Maurice SENDAK: Dear Mily, 1985  Querida Mili. Aliorna, 1989
Maurice SENDAK: Wery far away, 1988
Janice May UDRY: Let´s be enemies, 1988
Ruth KRAUSS: Open house for butterflies, 1988
Ruth KRAUSS: I'll be you and you be me, 1988
Maurice SENDAK: One was Johnny, 1988
Jan WAHL: Pleasant Fieldmouse, 1988
Maurice SENDAK: Kenny´s Window, 1989
Sesyle JOSLIN: What do you do, dear?, 1989
Iona y Peter OPIE: I saw Esau, 1992
Maurice SENDAK: We are all in the dumps with Jacke and Guy, 1993
James Marshall: Swine Lake, 1999
Tony Krushner: Brundibar, 2003
Maurice SENDAK: Bumble Ardy, 2011. Chancho Pancho Kalandraka, 2015
Maurice SENDAK: My Brother´s Book, 2013


Y una selección de escritos:
Maurice SENDAK: Caldecott & Co. : notes on books & pictures, Noonday Press, 1988



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