lunes, 20 de junio de 2016

"¿Cuándo crecen los pechos?" "¿Para qué sirve el deseo?" "¿Qué es la masturbación?" CUÉNTAMELO TODO. El libro que responde a las preguntas de los niños

Toda pregunta encierra una promesa. Y, si se responde, el regalo puede ser enorme. Si esa pregunta es sobre uno de los temas más fascinantes (y menos respondido), se convierte en todo un reto para el que escucha. Pero también sabemos que las preguntas de los niños, a ojos de un adulto, son un regalo. Y con esa base ha trabajado la especialista alemana Katharina von der Gathen en sus talleres escolares de educación sexual. La dinámica es la siguiente: los niños tienen una discreta caja abierta antes de que llegue Katharina. Saben que pueden depositar ahí sus preguntas, cualquier pregunta sobre sexo, para que ella les responda. El reto de ella -y su promesa- es que contestará a todas las preguntas. Es un reto enorme pues los niños a los que visita, estudiantes de tercero y cuarto de primaria, pueden dejar todo tipo de inquietudes sobre el sexo, el amor, el cuerpo y las relaciones entre sexos. 
Mientras muchos adultos miran hacia otro lado cuando escuchan estas preguntas, ella les mira de frente y busca la respuesta más adecuada, incluso si la pregunta es: "¿si te quedas embarazada y no quieres tener el bebé, qué pasa?"

El libro que ha traducido la editorial Takatuka (en versión de Marisa Delgado), Cuéntamelo todo. 101 preguntas realizadas por niños y niñas sobre un tema apasionante está editado en formato bloc: se abre hacia arriba y la página que primero se ve es una de las divertidas ilustraciones de Anke Kuhl donde se invita a levantar la hoja y leer la respuesta. 


Este acertado formato permite que los niños hojeen el libro de manera fortuita y que encuentren algo que les llame la atención. Todos sabemos que los intereses por la sexualidad varían mucho de unos niños a otros. En estas preguntas, reproducidas con la caligrafía infantil -incluidas sus faltas, admiraciones, interrogaciones y acentos-, a unos les interesan las cuestiones corporales ("¿Por qué es tan importante el cuerpo?, ¿Cómo se sabe que ya eres mayor?, ¿Cuándo crecen los pechos?"), a otros cuestiones históricas ("¿Quién fue la primera persona que tuvo sexo?, ¿Quién inventó la palabra sexo?") o incluso filosóficas ("¿El sexo es tan importante?, ¡Es divertido el sexo!, ¿Qué sientes cuando estás enamorado?")



También hay preguntas con las que se intuye todo un saber proveniente de escasas informaciones, publicidad, lo escuchado a escondidas o lo hablado en el patio con otros niños ("¿En el sexo quién se pone arriba o abajo?, ¿Cuántas palabras hay para el sexo?, ¿Puede uno morirse durante el sexo?"). Como se ve, preguntas importantes, que requieren mucho cuidado en la contestación. Esto es algo que la autora hace con una medida justa: responde, sí, pero no agota el tema. Las explicaciones son claras y tranquilizadoras (sobre todo en preguntas muy especiales). Para un tema tan delicado como este, el vocabulario es muy apropiado para los lectores, que sienten sus preguntas contestadas con rigor y seriedad.


Especialmente divertidas son las preguntas atrevidísimas como solo pueden hacer los niños cuando tienen esa libertad ("¿Hay que follar desnudos?, ¿Se puede tener sexo con el culo o con la oreja?, ¿Por qué gimen todos durante el sexo?, ¿El bebé puede salir también por el culo?"). 



En una entrevista concedida a un periódico alemán, la autora contestaba así a la pregunta sobre cómo trataba las preguntas más difíciles: 
Hay algunas preguntas que son un auténtico desafío para mí. ¿Cuál fue la primera persona que tuvo sexo? Una se tiene que pensar bien la respuesta. No se puede responder simplemente «Adán y Eva». Un esfuerzo especial mereció también la pregunta ¿qué pasa si te quedas embarazada y no quieres el bebé? ¿Hay que explicarles a los niños y niñas que existe la interrupción del embarazo? Le he estado dando muchas vueltas a si este tema era adecuado o no para niños; pero finalmente pensé que los niños están preparados para este tema y que quiero ser honesta con ellos. Y esto fue para mí un auténtico punto de inflexión: me enfrentaba a mi propia promesa de responder a todas las preguntas.

Es un gran libro que tiene todo lo que atrae a los niños: curiosidad, humor, información, secretos y cosas inesperadas. No siempre se tiene un libro como este y lo que la autora y los editores recomiendan es que se deje a la mano de los niños que tienen ocho, nueve o diez años. Yo creo que también se debería dejar a la mano de muchos adultos porque van a encontrar una manera de dialogar con los niños que les dará tranquilidad. A menudo se me pregunta si los libros informativos desaparecerán con internet. Este es un ejemplo claro de que no lo harán. No quiero pensar lo que aparecerá en internet al escribir en una búsqueda cualquiera de las preguntas de este libro. Lo que es claro es que aquí tienen una respuesta a la medida, lo que es imposible encontrar -todavía- en internet. 


En esa entrevista le preguntan a la autora qué deben hacer los padres en estos tiempos donde la sexualidad campa a sus anchas por todas partes, invadiendo el imaginario de los niños. Y su respuesta, como las 101 que aparecen en este libro no puede ser más esclarecedora y útil:
No se produce con frecuencia una conversación esclarecedora sobre sexualidad en el momento adecuado, en un ambiente de confianza. A muchos padres les gustaría abordar esto por sí mismos, con cuidado y de la mejor manera posible, antes de que sean otras personas las que se lo expliquen a sus hijos. Muchas veces esto no resulta posible. Como muy tarde, en el jardín de infancia o en la escuela, habrá niños con mayores conocimientos que les transmitirán lo que ellos hayan entendido sobre el tema. Además, la educación sexual es algo que se produce día a día y como algo añadido: ¿Cómo nos comportamos entre nosotros?, ¿vamos desnudos en casa? ¿Cómo describimos nuestro cuerpo?, ¿nombramos todas las partes del cuerpo o usamos evasivas como «lo de abajo»? Esa es la cuestión básica. Yo les aconsejaría a los padres que aprovechen el tiempo en que los niños todavía sienten curiosidad y hacen preguntas. Llegará un momento en que eso resultará más difícil, y entonces los niños estarán tan ocupados con su pubertad que, muchas veces, los padres ya no son las personas de referencia que buscan. La educación sexual tiene lugar, muchas veces, en la vida cotidiana: cuando en el supermercado pasamos por delante del estante de los condones o cuando los niños más pequeños se sorprenden de ver a una mujer con una gran barriga. La educación sexual es una actitud.
Un libro genial, recomendado para padres atrevidos y tímidos, para mediadores que buscan libros que provoquen buenas conversaciones y para adultos que todavía no se han enterado de algunas cositas...




Además, si te interesa el tema, en este blog lo hemos "tocado" en esta entrada:









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