Lo que Chile esconde... (y seis estupendos libros de regalo)

En 1995 viví durante un año en Santiago de Chile. No eran buenos tiempos en aquel país donde todavía se percibían las tensiones de la joven democracia. Tampoco facilitaba mucho que lo más moderno que había en esa época era el fax. Sin embargo fue un año emocionante en el que hice dos amigos todavía muy queridos, Manuel Peña y Verónica Uribe que tuvieron la ocasión de compartirme su ciudad. 

En octubre del año pasado fui invitada por Gonzalo Oyarzun, subdirector del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas (SNBP), para dar la conferencia inaugural del seminario anual, que se celebraría en la ciudad de Santiago. Fue un momento muy emocionante, volver después de 20 años, pero aún más impresionante fue ver el gran movimiento en torno a la literatura infantil, la cantidad de gente haciendo cosas en favor de la lectura, y el entusiasmo y alegría que se percibían en la ciudad, ahora nueva para mí. Fueron diez días nada más. Diez días trepidantes, a veces con varias actividades en un día en las que percibí esta gran actividad y en los que pude apreciar el trabajo de varios colectivos. Y todo ello es lo que quiero compartir y, sobre todo, agradecer.


En primer lugar, esta celebración del IV Seminario Internacional del SNBP, en la que durante tres intensos días más de 400 bibliotecarios de todo Chile se reunían en un hotel para compartir experiencias y ampliar su formación bajo el bonito lema: "Bibliotecas son más que libros". Confieso que apenas salí del hotel en esos días: me llegué a sentir como en un reality show pues comidas, desayunos, conferencias, fiestas y reuniones se daban allí. A veces pensaba que uno podía bajar en pijama a escuchar la conferencia, pues enseguida, el hotel Plaza San Francisco fue como un gran hogar para todos. Cada año se les regala a los asistentes un libro para que se lleven un poquito más a sus lugares (algunos muy lejanos e incomunicados). En esta ocasión, el libro fue El eco de las lecturas. Introducción a los clubes de lectura, de Óscar Carreño, que recopila su larga experiencia como coordinación de clubes de lectura en las Biblioteques de Barcelona. 
El libro, por cierto, está disponible para bajar en pdf en este link

Después de este maravilloso seminario comenzó una actividad, para mí, frenética. Tenía programados varios cursos, charlas, presentaciones... que acepté con la posibilidad de que tal vez no haya inscritos y se cancele pero no solamente nada se canceló sino que todo estuvo con más gente de la prevista y enorme receptividad.

Un lugar que tuve ocasión de conocer fue la Plop! Galería donde Isabel Molina, Claudio Aguilera, Pati Aguilera y Fito Holloway tienen un encantador espacio para exponer ilustraciones, vender libros y surtir de materiales de trabajo a ilustradores. 


Con ellos tuve el gusto de hacer una clínica sobre libros informativos que se nos quedó corta, pero me dio la oportunidad de conocer a muchas personas interesantes e interesadas en nuevos géneros para sus trabajos. Sobre esta clínica, Joanna Mora hizo una entrada en su blog.  (Y, en otra entrada, revisó uno de los libros sobre los que habíamos trabajado). 
También en la galería tuve ocasión de presentar mi libro Leer y Saber. Los libros informativos para niños, en la que participó Ekaré Sur, que estuvo regada con rico vino chileno, quesos y la mejor compañía. 

Durante el seminario tuve la ocasión de conocer a Natalia García, del Ministerio de Educación, quien, entre otras personas, organiza un seminario internacional para discutir temas en torno a la lectura. Muy amablemente me regaló un libro que es un tesoro (las actas del seminario realizado en el 2012) que recoge contribuciones de Roger Chartier, Daniel Goldin, Constanza Mekis, y Esteban Cabezas, junto a muchos otros que revisan cuestiones relacionadas con los mediadores, la selección, la edición, la lectura para bebés, la lectura en sectores vulnerables y unas cuantas memorias de infancia. 

Ya antes de viajar, me había escrito con Ana María Rivera quien muy amablemente organizó un curso de tres días sobre libros informativos. Con el apoyo de la Fundación Huilo Huilo, y su excelente organización, el curso se llenó de inmediato y tuvimos ocasión durante esas intensas clases de trabajar con gente vinculada al Ministerio de Educación, comités de lectura de diversas instituciones, bibliotecarios y otros profesionales.



Entre esas personas estaba Constanza Mekis, coordinadora entonces de las bibliotecas escolares (CRA) quien también me había invitado a un conversatorio en la Feria del Libro que se celebraba esos días en la estación Mapocho. Tuve ocasión de conocer el fantástico proyecto que durante 22 años ha dirigido con mucho acierto. Y Luz Yennifer Reyes tuvo la amabilidad de entregarme las valiosas publicaciones que han ido editando y que son:



La comunidad que lee. Guía de uso de la biblioteca escolar CRA y la biblioteca de Aula. Un sencillo y completo manual con acertadas orientaciones sobre la lectura, la dinamización de la biblioteca, los criterios para seleccionar y estrategias con los libros. Escrito por Christian Anwander y Mónica Bombal, facilita el trabajo de muchos mediadores que reciben las colecciones compradas por el gobierno.

El libro puede leerse en línea en este link. 





Leamos juntos. Orientaciones para fomentar la lectura en familia. Es una monografía con textos de Constanza Mekis, Violeta Diéguez, Mariano Coronas, Mempo Giardinelli y otros más, que analizan la importancia de la lectura en el entorno familiar. Desde la herencia lectora, el rol familiar y su responsabilidad en la creación de lectores, así como una serie de actividades sencillas para hacer en casa. 

El libro puede descargarse completo en este link.





A viva voz. Lectura en voz alta.  Reivindica esta hermosa tradición e incluye textos de Cecilia Beuchat, Felipe Munita, Enrique Riquelme, Aidan Chambers, Jim Trelease y Angélica Edwards. Por qué, dónde, cómo, cuándo... son preguntas que se responden con excelentes argumentos y ofreciendo muchas herramientas para llevarlos a cabo. Numerosos ejemplos de cómo conversar con determinados libros, así como una cuidada selección de libros que funcionan hacen esta monografía uno de los libros fundamentales sobre el tema. 

El libro puede descargarse completo en este link



Ver para leer. Acercándonos al libro álbum. Igualmente cuidado en su maquetación y diseño (¡y con tantas ilustraciones!) es este volumen que presenta las características más destacables de este género que ya está en todas las bibliotecas de manera habitual. Las colaboraciones de Manuel Peña, Cecilia Silva-Díaz, Alex Pelayo, Odette Michel, Víctor Carvajal y Soledad Sebastián, iluminan lo diferentes matices de estos bellos libros que, sin embargo, no siempre son tan sencillos de analizar. Una selección práctica de cómo utilizar estos libros en las clases pone el broche de oro a esta monografía. 

El libro puede descargarse completo en este link


En esos diez días, tuve ocasión de encontrar personas involucradas con fundaciones o instituciones que también tenían programas de promoción de la lectura. Para no hacer eterna esta entrada, me limito a presentarlos:

Fundación Lectura Viva. Fundación privada que cumple diez años montando bibliotecas en todo el país y desarrollando cursos, exposiciones, y soporte a todos los creadores de libros para niños. 

Fundación Había una vez. Entre otros proyectos de fomento a la lectura, han publicado la revista Había una vez, con estupendas colaboraciones.

Muy singular fue conocer la Biblioteca Lo Barnechea, una biblioteca comunitaria, pero con un excelente fondo de libros para niños (fue uno de mis lugares para conseguir libros con los que trabajar en mis talleres), y con otro más interesante fondo de libros sobre literatura infantil y promoción de lectura. Prometí que si, regreso, me encerraré allí una semana. Me encantó conocer también el bibliobús y su gran labor en comunidades alejadas. Ellos tienen una completa guía de libros seleccionados por su comité de lectura titulada Un libro, una huella, y que puede descargarse aquí. Además, recientemente, han elaborado una guía con una excelente selección de libros y sugerencias de actividades encaminadas a dialogar con los niños sobre las lecturas. Qué cuento cuento puede descargarse en este link. 

Fundación La Fuente. Con un extenso y activo programa orientado a desarrollar proyectos de lectura desde el año 2000 crea bibliotecas, ayuda a dinamizar otras, y tiene un curioso programa de bibliotecas en centros comerciales (Biblioteca Viva). Además, de la mano de sus jóvenes y entusiastas colaboradores del comité de lectura, han puesto en marcha la publicación de Troquel, orientada a la investigación.  Los boletines pueden leerse en este link

También conocí a Carolina Fuenzalida, de la Universidad Pontificia de Chile, quien dirige la Biblioteca Escolar Futuro, con programas de lectura en cárceles y la creación de bibliotecas en zonas vulnerables. 

Aunque no pude conocerlos personalmente, la Fundación Giracuentos lleva desde hace años sonrisas y libros a los hospitales. 

Por último, no quisiera cerrar este recorrido sin hablar de la invitación que recibí de Ibby Chile para un encuentro informal en casa de Constanza Mekis, su directora. El recibimiento no pudo ser mejor, con una calabaza que tenía un zapato encima y un té que ya hubiera querido la mismísima Alicia. 




Conversar con parte del equipo fue una delicia, y me alegró ver vientos renovados en esta institución que, seguro, va a empezar a tener un nombre propio en Iberoamérica. Allí estaba Hugo Hinojosa que me contó el proyecto del Centro de Investigaciones y Estudios Literarios (CIEL) que nace de la necesidad de crear un entorno académico para revisar y discutir literatura infantil. Los estudios se publican en la revista Umbral y los 16 números que han aparecido hasta ahora se encuentran aquí

Fueron solo diez días, y apenas estas líneas son un débil reflejo de todo lo que pasó. Me dejo nombres y lugares, me dejo sin nombrar gente que estuvo cerca y me ayudó pero también tuvo paciencia con mi cansancio. Gracias a Lola, que me acogió en los ratos que tuve; a Pablo que se sabía mi agenda mejor que yo; a Pilarica, que me contó tantas cosas y hasta se hizo cargo de los libros que tomé prestados para devolverlos; a Daniela -Dani- que me sacó del reality show para tomar un té y me enseñó, además, la preciosa Biblioteca Santiago; gracias, otra vez, a Gonzalo; y a Sergio quien me organizó unas "cuantas reuniones informales". He necesitado casi seis meses para procesar todo lo que vi, y no quería dejarlo de compartir con los lectores. Porque en Chile están pasando muchas cosas buenas y aquí dejo una constancia de algunas de ellas. Y espero que no pasen veinte años más para regresar.





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