lunes, 9 de marzo de 2015

Autores sin editores (III): Batiscafo en el mar, de Kireei

Cristina Camarena
Hacía mucho tiempo que no publicaba una entrada en esta serie que explora la edición de libros para niños fuera de los circuitos comerciales al uso (es decir, editoriales reconocidas donde ellas editan, publican, imprimen y distribuyen y pagan a los autores). No siempre es fácil encontrar proyectos originales. Por eso, cuando recibí el libro Batiscafo en el mar y supe que venía de un proyecto especial al que admiro mucho, Kireei, lo miré con atención, escribí a una de las personas que está detrás de ese proyecto, Cristina Camarena, y le hice unas cuantas preguntas para compartir una experiencia singular. Singular desde su procedencia, pues Kireei pasó de ser una página web donde mostraban "cosas bellas" (es lo que significa Kireei en japonés), a un magazine bianual en papel, pero también desde el trabajo de un cuidadoso equipo y de una estrategia de promoción y comercialización que no suele ser habitual. Gracias, Cristina, por hacer un poco de tiempo para compartir vuestra experiencia.


Cristina, en el año 2009 abres una revista virtual gratuita (Kireei.com) que se amplía con una revista en papel (kireei magazine). Esta revista la distribuyes tu misma ¿puedes contarnos algo de este proceso de distribución?
 Cuando me planteé el proyecto Kireei magazine en papel pensé en distribuirlo yo misma, aunque fuese poco a poco. Llegaría a menos puntos de venta en todo el territorio pero quería estar presente también en este proceso, hacer una distribución artesana también, por decirlo de alguna manera.

La revista se encuentra en librerías pero también en tiendas de objetos. ¿Cómo organizas la parte de difusión, envíos y admninistración?
Kireei blog siempre ha publicado reseñas de locales que venden objetos creativos. Era un paso natural que fueran estos los que también vendieran la revista. Hay una conexión orgánica, muchas cosas de las que ocurren en Kireei son de ida y vuelta, hay mucha retroalimentación.

En tu revista hay mucha presencia de literatura infantil, bien comentarios de libros, bien de ilustradores que te gustan) pero ¿cómo surge la idea de hacer un libro para niños con varias historias?
Desde nuestros inicios le dimos un peso muy considerable al mundo de la literatura infantil, de hecho creo que fue uno de los puntos que creó una diferencia en Kireei. El mundo de la literatura infantil ya había estado presente en nuestras vidas anteriormente y nos sentíamos cómodos para iniciar algo así. La chispa a través de la que surgió Batiscafo, una de ellas fue la siguiente: recibíamos muchos mensajes y feedback de lectores de Kireei que nos comentaban que sus hijos también miraban mucho la revista, y sus ilustraciones. La idea fue crear una publicación para estos pequeños apasionados.

Il. de COANER

Cuéntanos algo sobre los textos, el proceso de selección, quién hizo la edición, etc.
Batiscafo es obra mía y de mi compañero Nick Kearney. Nos conocemos de toda la vida y hemos compartido siempre nuestros escritos, por placer. Nick tenía escrito un cuento, el ratón en el desván. Cuando surgió la idea de Batiscafo supe enseguida que éramos los dos quienes teníamos que hacer realidad este proyecto.  Hicimos una selección de textos de autores que nos gustan, atendiendo el conjunto del libro, la variedad, la armonía con el formato, la línea editorial que queríamos seguir. Batiscafo es un libro de cuentos con un formato bastante clásico de historia que cuenta una historia. Dentro de este formato hay flexibilidad en la elección, queremos variedad, dentro de una línea más bien narrativa pero variedad.

Il. Adolfo Serra

Supongo que el equipo de diseño de kireei magazine se ocupó de diseñar el libro. ¿Qué diferencias encuentras entre diseñar un libro para niños y una revista?
En Batiscafo entró al equipo de diseño y maquetación la ilustradora de uno de los cuentos, Coaner, que hizo el diseño del libro, y Rocío Mejías, quien diseña y maqueta Kireei se encargó de la maquetación. Coaner y Rocío trabajaron codo a codo donde se cruzaban sus trabajos. Esa fue una diferencia. La otra, en la maquetación de los textos, Rocío tuvo que atender a la estructura de la historia a la hora de maquetarlo, cosa que no está tan marcada en Kireei, entre otras cosas.

¿Cómo seleccionaste a los ilustradores?
Desde Kireei llevamos casi 3 años encargando trabajos a ilustradores. Teníamos ya una base de ilustradores conocidos con los que queríamos seguir trabajando y también elegimos algunos nuevos con los que nos apetecía trabajar. La idea también fue la de ofrecer variedad y buscar el ilustrador que mejor encajaba en cada historia.

A diferencia de otros proyectos que hemos reseñado en este blog, el tuyo no se hizo a través de plataformas de micromecenazgo. ¿Pensaste en algún momento utilizarlo?
No, nos inclinamos desde el principio por funcionar con una preventa un mes o dos antes de la publicación del libro.

Il. de Estíbaliz Hernández de Miguel

Me pareció muy interesante que utilizaras un sistema de pre-venta del libro con precios especiales. Es una práctica muy habitual en Europa, que funciona como un micromecenazgo, pero requiere tener una buena base de datos. ¿Cómo te fue en un país que no está tan habituado a este sistema?
Fue positivo, por lo que dices, porque existe ya una base de lectores de Kireei que puede hacer pensar que también les va a gustar Batiscafo.

Il. Laura Miyashiro

¿Qué otras opciones de marketing has utilizado? ¿Cuáles han funcionado bien y cuáles no te han parecido interesantes?
Nuestro marketing, tanto en Kireei como en Batiscafo practica las opciones habituales que se usan en nuestro entorno, como es la presencia en redes sociales pero principalmente nuestro enfoque en marketing es de profundidad, de gota a gota, de largo recorrido.

Con tu revista trabajas habitualmente con librerías, ¿qué diferencias ves en cuanto al trabajo de distribución de libros comparado con otros puntos de venta? (por ejemplo, derecho a devolución, descuentos, dificultad de entrar en librerías grandes)
Nuestras políticas de distribución son las mismas para todos los puntos de venta, enviamos Kireei y Batiscafo asumiendo los gastos de envío y lo dejamos en depósito con un margen del 35% y sin ningún compromiso de venta. Facilitamos totalmente el proceso. Es difícil vender en algunas cadenas que solo funcionan con distribuidoras clásicas, y no con pequeñas distribuidoras independientes como la nuestra.

Il. Natascha Rosenberg 

¿Nos cuentas alguna anécdota sobre este nuevo trabajo como editora de libros para niños?
La principal anécdota para mi es haber acabado yo también escribiendo uno de los cuentos. La verdad es que escribir escribo desde hace años, empecé con poesía, incluso gané un par de premios locales, y durante 5 años he escrito para Kireei, pero nunca me había planteado escribir narrativa para un público infantil. Me atreví de una manera un poco intuitiva y la verdad es que El número 7 de la calle Sebastopol pasó la prueba con muy buen feedback de los pequeños lectores, es uno de los que más gustan.

¿Tienes más libros en proyecto?
De momento queremos ver cómo evoluciona Batiscafo, nuestra idea es que sea una colección, nos gustaría publicar más y mucha gente nos lo pide pero de momento tenemos que esperar algunos meses para ver qué tal funciona la primera publicación. También nos gustaría publicar libros con un solo autor, al estilo clásico.


Batiscafo en el mar
VVAA
126 páginas.
Colección Batiscafo
Ed. Batiscafo Editorial, 2014
22€
Como buen proyecto basado en la importancia de la ilustración Batiscafo en el mar es un libro de gran tamaño pero liviano por el acertado uso de una elegante tapa blanda que da cabida a un variado repertorio de historias e ilustradores. El cuento -de Nick Kearney- que se abre a los demás es del de Katiuska, una batiscafo aburrida en el fondo del mar que un día puede explorar por su cuenta algunos rincones del oscuro océano. Llega entonces a una curiosa ciudad, El número 7 de la calle Sebastopol, donde singulares personajes nos recuerdan las historias de cronopios de Cortázar. Las ilustraciones a lápiz de este cuento, a cargo de Natascha Rosenberg dan un toque de alegre diversión: un mundo ajeno a todo lo demás, que funciona según sus propias y extravagantes normas. Con un cambio estético importante (pero estamos en el profundo océano, todo puede pasar), aparecen las ilustraciones de Adolfo Serra ambientando un cuento de terror escrito por Susanna Isern. La Katiuska que ha dibujado Coaner sirve de entretelón para dar paso a cambios estéticos, como el del cuento El Ratón en el desván, de Nick Kearney e ilustrado por Laura Miyashiro, donde un ratón encuentra de manera ingeniosa y con paciencia, la posibilidad de viajar al sur con su amiga la gaviota. 
No es muy frecuente encontrar un libro para niños que incluya varias historias muy diferentes entre sí ilustradas igualmente por ilustradores de estéticas que, si no las viéramos juntas en este libro, nos parecerían imposibles. El texto de Miranda y el viento, escrito e ilustrado por Estíbaliz Hernández de Miguel y el de Elena Ferro, Obtuso pertinaz, con ilustraciones de Mariona Cabassa, buscan lectores con ganas de un cuento largo, mientras que otros, como El bote de nocilla, de Noelia Terrer e ilustrado por Subi se dirigen a un público más infantil.
Un volumen para leer en familia, para mirar y contemplar, para ser usado por los lectores durante varias etapas lectoras. Y, bueno, Katiuska se queda por ese océano, a su aire, buscando tal vez nuevas historias que llegarán en otros libros, quién sabe. A.G.


Más info sobre este proyecto:

Y, si te interesa esta serie, aquí están las entrada anteriores sobre el tema





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