Las bibliotecas públicas de Colombia: ¡chévere!: estuvimos en el IV Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas (14-16 oct. 2014)

La primera vez que viajé a Bogotá, hace ya más de veinte años, tuve una de las experiencias más demoledoras de mi vida. Me habían advertido del peligro de la ciudad, de la violencia en cada esquina, del cuidado con que debía moverme. Pero lo que no me habían dicho era algo que vi ante mis ojos: un muchachito mugriento saliendo de una alcantarilla con una bolsa de pegamento en la mano. Fue un momento tan impactante, pensar en una sociedad cuyo futuro esnifa pegamento y es abandonado a su suerte, que me afectó también en mi propio trabajo: ¿qué libros para qué niños? Tuve la fortuna de seguir viajando y ver cómo Colombia dio pasos de gigante en la tarea de mejorar la educación de los niños. En octubre fui invitada a participar en el IV Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas celebrado en Bogotá y organizado por la Red de Bibliotecas y la Biblioteca Nacional. Teniendo en cuenta que el espectacular desarrollo de bibliotecas por Colombia ha incidido de manera muy clara en la sociedad, ha sido una maravillosa ocasión de comprobar de primera mano la vitalidad de una red, la originalidad de sus actividades y la pasión de los mediadores. Tan estimulante que, aunque en este blog tratamos más de libros para niños, la oportunidad de presentar el trabajo de inquietos mediadores y de comentar el pulso de un momento latinoamericano, me animan a esbozar esta breve crónica. Y aquí va.


Tres días, del 14 al 16 de octubre, llenos (llenísimos) de actividades. Más de 40 intervenciones, 14 talleres, 800 asistentes, una excelente organización y mucho entusiasmo. Si tuviera que hacer un pequeño guión de las tantas cosas, diría que el congreso se articuló en tres ejes:

1-Lo que hacen
2-Lo institucional
3-El futuro




1-Lo que hacen



De las 1404 bibliotecas públicas que conforman esta red (un 99% de los municipios del país cuenta con una biblioteca), el congreso seleccionó una cuidada variedad de experiencias cuyo trabajo estuvo expuesto en stands en el hall del congreso. Esta selección se llama Bibliotecas Vivas. Bibliotecas ubicadas en campos de fútbol que trabajan para integrar a grupos ultras conocidos como barras bravas (Santiago de Cali), el programa dedicado a madres lactantes y bebés (Guatapé, Antioquía), un programa de radio dedicado a explorar los libros informativos (Teorama, Norte de Santander), o el uso de un jeep típico de la zona, un Yipao,
para llenarlo de libros que acercan a comunidades (Armenia), son algunas de estas interesantes iniciativas.

En las mesas centrales del congreso se invitó a presentar otras experiencias. La mesa llamada Bibliotecas sin muros tuvo la aportación de La Carreta Biblioteca de Boyoacá, las bibliotecas sobre ruedas organizadas por Colsubsidio, o el interesantísimo programa Riders, el club de lectura independiente que surge como un movimiento virtual de jóvenes lectores pero ven la necesidad de encontrarse para socializar y lo hacen en bibliotecas. Actualmente cuentan con más de 2500 integrantes, muy activos en redes. De la tecnología al encuentro presencial en una reunión mensual.
La mesa titulada Espacios de creación, expresión y circulación de saberes, presentó experiencias en comunidades indígenas (Nariño), el interesante laboratorio para la creación de contenidos digitales animado por César Mazo (Medellín): evitar que la biblioteca se reduzca a un café- internet generando relaciones, intercambio, conversación y rescate de la memoria-, las historias en Yo mayor de Bogotá, dedicado a rescatar biografías individuales de los mayores, o la biblioteca en lengua indígena Misak Misak Ala Kusreik Ya.

En la mesa dedicada a Espacios para la lectura, encuentros y relaciones, Graciela Prieto (Biblioteca Nacional) habló de la necesidad de situar la lectura y las bibliotecas en el discurso público; Luis Bernardo Yepes (Comfenalco, Medellín), de la biblioteca pública en general, Marcy Schwartz (Estados Unidos) de programas exitosos realizados por toda América Latina en lugares no convencionales (editoriales cartoneras, "Para leer de boleto en el metro" México, "Santiago en 100 palabras" Santiago de Chile, o las estaciones de bibliotecas en el transmilenio, Bogotá). Programas que llevan los libros allá donde hay posibles lectores. Por último, Carola Díez, de la Biblioteca Vasconcelos, después de abrumarnos con las cifras de este mega espacio resaltó la importancia de la lectura individual, del encuentro con el lector particular en un proyecto nacido en Copenhague y llamado La Biblioteca Humana, donde un lector cuenta su propia historia a quien quiera escucharla.

En este sentido fue muy oportuno el panel titulado Bibliotecas públicas en la promoción del diálogo, el encuentro y la construcción de la memoria, donde diversos bibliotecarios expusieron la cuidadosa tarea de implicar a los usuarios de bibliotecas en el rescate de la memoria individual. Por cierto que, en esos días se celebraba también en Bogotá la VII Semana por la memoria, organizada por el Centro Nacional de Memoria Histórica -aquí el programa completo en pdf- que tuvo la participación de personas tan singulares como el cantante de hip-hop AKA encargado del proyecto Jardines resistentes de vida o grafiteros como Jeihhco, o la historia de Nelson Cruz, el párroco que allá donde llega monta una colección de objetos de guerra en desuso. Pensemos en un país devastado por las guerras, el narco, los paramilitares y la guerrilla para entender la dimensión de esta construcción colectiva de su propia historia.

Si un hilo común tuvo este congreso fue justamente pensar en el usuario individual, dejar los grandes números a un lado para concentrarse en las historias personales, en el impacto que una biblioteca puede tener en la vida de una persona, una familia, una pequeña comunidad.

2-Lo institucional
Sandra Suescún (coordinadora de la red de bibliotecas públicas), José Ignacio Argote (director de Fomento Cultural), Consuelo Gaitán (directora de la Biblioteca Nacional), así como la ministra de cultura Mariana Garcés Córdoba, nos situaron en datos y en filosofía del trabajo desde lo público. El nuevo rol en este nuevo escenario post-conflicto, y cómo pueden colaborar en el camino a la paz. Interesante fue también la presentación del programa que presentó Andrea López encaminado a actualizar tecnológicamente, con la ayuda de la Fundación Bill & Melinda Gates, todas las bibliotecas públicas. Ofreció un claro panorama de la situación actual de la red de bibliotecas (personal, condiciones técnicas, uso de la tecnología, actividades, estadísticas de uso, etc.)

3-El futuro
Roger Chartier estuvo presente -vía digital gracias a una excelente entrevista realizada previamente- para recordar que la biblioteca es un lugar donde se aprende, se discute, se encuentra la belleza, y tiene instrumentos para la vida cotidiana. Los roles del futuro bibliotecario seran, por un lado, conducir a los que se han movido en la cultura al mundo digital, y por otro, con los jóvenes, los digitalizados que van a llegar a la cultura escrita a través de las pantallas, guiarles a la herencia de la cultura escrita de los libros. También recordó la importancia de las colecciones de las bibliotecas, como una muestra de una cultura que no está en otros lugares. Esta entrevista se complementó con la que dio Ben Vershbow, director del NYPL Labs (Biblioteca Pública de Nueva York), explicando el programa de digitalización de fondos que está llevando a cabo la biblioteca. En lugar de, simplemente, digitalizar y archivar, la biblioteca propone el libre acceso a estos materiales para la investigación e incluso la manipulación. Menús de restaurantes de cualquier época, fotografías que pueden utilizarse en la creación de proyectos, mapas. La digitalización, en lugar de ser un lugar de llegada, es uno de partida. Aquí hay una interesante entrevista que permite ver detalles de este innovador proyecto (en inglés).
La conferencia de Antonio Rodríguez de las Heras, ¿Está escrito el futuro de la lectura? Libro y mundo digital, exploró las nuevas ideas de la biblioteca del futuro: la de las estanterías, la especular (el texto está en un nuevo soporte) y la vacía (todo está en la nube). El desafío que presenta esta evolución tecnológica que está abriendo nuevas brechas sociales, es conocerlas y encontrar el lugar donde la biblioteca puede estar. El reto no es sencillo: la tecnología está mal interpretada (transforma el mundo y también lo interviene), la cultura entra en crisis por desajuste, y la educación está confundida.
Por último, mi modesta aportación, fue encaminada a pensar cómo podemos ayudar a los lectores del futuro con libros informativos: libros que brinden información, pero también placer, entusiasmo, belleza y responsabilidad. Sobre este tema, nuestros lectores tienen información regular en el blog.

Queda mucho, mucho por contar. Las conferencias de Antonio Ghiso, Conrado Zuluaga, Horacio Benavides, Rocío Almansa; el destacado lugar que tuvo en este congreso la poesía, los talleres: 14 celebrados por duplicado en una intensa última jornada. Pero no nos queda mucho espacio y la cantidad de links que aparecen en esta nota creo que reflejan bien la viva actividad de un país como Colombia y el trabajo que se lleva a cabo desde las bibliotecas públicas. Sería un acierto que, no solo en este país sino en muchos que visito, los ministerios de cultura se coordinaran con los de educación: la combinación de energía y esfuerzos sería significativa y redundaría en un gran proyecto de sociedad letrada.

Ha sido un gusto, una alegría, participar, escuchar, volver a este querido país donde, hoy, estoy segura, si sale un niño de alguna parte, será de una biblioteca, con un libro entre las manos.









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