martes, 2 de septiembre de 2014

8 ideas de Cortázar que pueden ayudar a escritores de literatura infantil. Rayuela para la creatividad

2014 es el año de Cortázar (100 años de su nacimiento). Los que hemos leído a Cortázar celebramos la publicación de nuevas ediciones como la que vamos a comentar en esta entrada. Clases de literatura (Alfaguara, 2014), es un volumen que transcribe 8 clases dictadas en la Universidad de Berkeley en 1980 y que habían permanecido inéditas hasta ahora. Como indica Carles Álvarez Garriga en el prólogo, esta serie se empareja con otras clases de otros magistrales como Borges, Calvino y Nabokov, cuya lectura disfrutamos con avidez. Escuchar a un hacedor de historias sus propias versiones sobre la creatividad, la escritura, la inspiración y la narración resulta tan interesante como leer su obra. Cortázar habla extensamente en estas clases sobre el cuento y sus retos, y este es el motivo por el que lo incluimos en nuestro blog, ya que muchos de los escritores de literatura infantil se enfrentan a la tarea de crear, más que novelas, un cuento, eso que Cortázar llama, "un orden cerrado" (p.29).

1-Disfrutar el mecanismo 
Por encima del tema, el mensaje y hasta el destinatario (hablaremos de estos puntos más adelante), Cortázar expresa su interés por la arquitectura, por la observación de todos los detalles que conforman un cuento:
"Aunque pudiera tener simpatía o cariño por determinados personajes de esos cuentos, era muy relativo: lo que verdaderamente me importaba era el mecanismo del cuento, sus elementos finalmente estéticos, su combinatoria literaria con todo lo que puede tener de hermoso, de maravilloso y de positivo. (...) Ese primer puente tendido directamente de un hombre a otro, de un hombre a un conjunto de personajes, me llevó en esos años a interesarme cada vez más por los mecanismos psicológicos que se pueden dar en los cuentos y las novelas, por explorar y avanzar en ese territorio -que es el más fascinante al fin y al cabo- en que se combina la inteligencia con la sensibilidad de un ser humano y determina su conducta, todos sus juegos en la vida, todas sus relaciones y sus interrelaciones, sus dramas de vida, de amor, de muerte, su destino; su historia, en una palabra" (p. 19-20)
2-La intensidad y la tensión
 Cortázar trata de definir el cuento en oposición a la novela. La novela, como él indica, da idea de un poliedro, de una enorme estructura mientras que el  cuento tiende por definición a la esfericidad, a cerrarse. "El cine sería la novela y la fotografía, el cuento". Para conseguir la atmósfera que da una buena fotografía el cuento tiene dar una sensación de un orden cerrado que, al mismo tiempo, apela a la imaginación.
"Ahora, por el hecho de que el cuento tienen la obligación interna, arquitectónica, de no quedar abierto sino de cerrarse como la esfera y guardar al mismo tiempo una especie de vibración que proyecta cosas fuera de él, ese elemento que vamos a llamar fotográfico nace de otras características que me parecen indispensables para el logro de un cuento memorable o perdurable(...): intensidad y tensión" (p.31)
3- La distracción
Cortázar habla de un tiempo interno y de una percepción del mismo que facilita determinados sentimientos como miedo, maravilla, pero también la ensoñación, tan importantes en la tarea creativa del escritor.
"Es eso que se suele llamar un estado de distracción y que nadie sabe bien qué es porque cuando somos pequeñitos nuestras madres y nuestras maestras nos enseñan que no hay que distraerse, e incluso nos castigan por lo cual quizá, acaso (sin saberlo, las pobres) nos están privando desde la infancia de una posibilidad dentro de muchas posibilidades de cierto tipo de aperturas. En mi caso me sucede distraerme y por esa distracción irrumpe lo que después da estos cuentos fantásticos por los cuales nos hemos reunido aquí. A través de esos estados de distracción entra ese elemento otro, ese espacio o ese tiempo diferentes" (p.63)  
 4-El humor y lo lúdico
Muy interesantes sus observaciones sobre la distinción entre el humor y las situaciones cómicas. Los escritores de libros para niños han explotado mucho las situaciones cómicas y no tanto ese concepto más intelectual y sutil que es el humor.
"Hay cosas que son cómicas pero no contienen eso de inexpresable, indefinible que hay en el verdadero humor. (...) Si uno analiza el fragmento que contiene ese elemento de humor, la intención es casi siempre desacralizar, echar hacia abajo una cierta importancia de algo que puede tener cierto prestigio, cierto pedestal. El humor está pasando continuamente la guadaña por debajo de todos los pedestales, de todas las pedanterías, de todas las palabras con muchas mayúsculas" (p. 158-159)

Unido al humor va lo lúdico y Cortázar reinvindica un escritor que no pierda la capacidad infantil de jugar, y de jugar como se jugaba de niños, es decir, en serio.
"Cuando un hombre entra luego en la literatura esto puede perdurar; en mi caso ha perdurado: siempre he sentido que en la literatura hay un elemento lúdico sumamente importante y que, paralelamente a lo que habíamos dicho del humor, la noción del juego aplicada a la escritura, a la temática o a la manera de ver lo que se está contando, le da una dinámica, una fuerza a la expresión que la mera comunicación seria y formal -aunque esté muy bien escrita y planteada- no alcanza a transmitir al lector, porque todo lector ha sido y es un jugador de alguna manera y entonces hay una dialéctica, un contacto y una recepción de esos valores" (p.183)
5- El tema, ¡el tema!
Palabra que se convoca indiscriminadamente cuando se habla de libros para niños. ¡Se habla tanto del tema! que pareciera que es más importante que el estilo, lo literario, lo estético, el humor, lo poético.
"El cuento realista es siempre más que su tema: el tema es absolutamente fundamental pero si un cuento realista se queda en el tema es uno de los muchísimos cuentos que leemos con frecuencia en que los principiantes, por el hecho de haber encontrado un episodio que los conmovió ya sea en un sentido histórico, amoroso, psicológico o incluso humorístico, pensaron que bastaba escribirlo para que eso fuera un buen cuento realista. En ese caso no lo es nunca porque el tema se reduce exclusivamente  a la anécdota y muere en el momento en que la anécdota, el relato mismo, termina; con la última palabra el cuento empieza inevitablemente a caer en el olvido" (p.135)

Cortázar habla mucho en estas conferencias sobre los temas. Él mismo recibió etiquetas por los temas de sus libros, y en muchas ocasiones, reivindicó a un escritor comprometido con el tema antes casi que con lo literario, aunque posteriormente modificó esta posición. Variantes del siguiente ejemplo que comenta las encontramos muchas veces en los libros para niños:
"En la época del realismo socialista, por ejemplo, muchos escritores consideraron ingenuamente que escribir un libro contando las hazañas de trabajo de los campesinos en Ucrania bastaba para hacer literatura. Resulta que finalmente el resultado de los libros en general era sumamente mediocre; un buen ensayo sobre el trabajo de los campesinos en Ucrania era muchísimo más positivo, tenía más hechos y respondía mejor al interés del lector que una novela donde se estaba hablando de eso pero donde en realidad no sucedía nada que tuviera una verdadera belleza literaria, que creara ese salto que como lectores damos cuando leemos un libro que vale la pena leer y nos saca de nuestras casillas" (p.238)
6-Y, junto al tema, el mensaje
El mensaje es otro de los asuntos que los que trabajamos con literatura infantil estamos escuchando demasiadas veces. Y no podemos estar más de acuerdo con Cortázar cuando dice:
"No basta con tener un mensaje para hacer una novela o un cuento porque ese mensaje, cuando es ideológico o político, lo transmiten mucho mejor un panfleto, un ensayo o una información. La literatura no sirve para eso. La literatura tiene otras maneras de transmitir esos mensajes, y vaya si los puede transmitir con muchísima más fuerza que el artículo periodístico, pero para hacerlo con más fuerza tiene que ser una alta y gran literatura. (...) La mala literatura o la literatura mediocre no transmite nada con eficacia" (p.37)
7-Pero no hay nada en contra del realismo
Unicamente el escritor debe estar pensando más en la litearatura que en el tema, en poner en marcha un "sistema de fuerzas" que son las que explican lo que sucede y le dan una fuerza a la anécdota que esta no tiene por sí misma.
"El primer peligro que amenaza al cuento realista es el excesivo hincapié que se puede hacer, llegado el caso, en la temática considerándola como la razón fundamental de ser del cuento. Eso plantea problemas bastante complejos y bastante delicados porque con frecuencia leemos cuentos calificados o considerados por sus autores como realistas que abarcan en efecto un pequeño momento de la vida de uno o varios personajes, una determinada situación y también determinados episodios o acontecimientos. Para algunos autores el solo hecho de haber elegido ese tema por considerarlo interesante y haberlo contado tal como el episodio podría haberse producido en la vida real o se produjo si lo está reproduciendo basta para hacer un cuento realista. Cualquier escritor que tenga un poco de práctica en su propio oficio sabe que esto no es cierto" (p. 133)
8-La musicalidad, la atmósfera
Cortázar habla en estas conferencias de lecturas que se quedan "resonando" en la cabeza de los lectores. En textos cuyos autores han conseguido un manejo de las palabras y un sentido que produce musicalidad. El ritmo, la articulación de las palabras, cierta cadencia. Aunque reconoce que son aspectos más intuitivos que conceptuales, nos gusta cómo trata de defnirlo:
"Estoy hablando de una prosa en la que se mezclan y se funden una serie de latencias, de pulsaciones que no vienen nunca de la razón y que hacen que un escritor organice su discurso y su sintaxis de manera tal que, además de transmitir el mensaje que la prosa le permite, transmite junto con eso una serie de atmósferas, aureolas, un contenido que nada tiene que ver con el mensaje mismo pero que lo enriquece, lo amplifica y muchas veces lo profundiza" (p. 151)

Julio Cortázar
Clases de Literatura. Berkeley, 1980
Ed. de Carles Álvarez Garriga
Alfaguara, 2014 312 págs.




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