viernes, 4 de octubre de 2013

Nuestra recomendación de la semana: Mimi, de John Newman (Siruela)


 
El relato de Mimi comienza así: "Lunes: 149 días desde que murió mamá". Todo claro desde el principio. De manera honesta y sencilla. Así pues, uno se prepara para un libro sobre el duelo y se pregunta quién es esa niña de rasgos chinos que aparece en la bonita cubierta, ilustración de Del Thorpe. No hay más ilustraciones a lo largo del libro, apenas el texto. Apenas el texto.

Sin embargo, lo que sigue contando Mimi no es el dolor, ni el duelo, ni la tristeza, ni nada parecido. Es un día más: "los lunes toca casa de la abuela". Es lo cotidiano. Porque después de cosas como que a tu mamá la atropelle un autobús cuando iba en bicicleta sigue la vida. Y la vida de una niña como Mimi es su escuela, la familia, los hermanos, las cosas del día al día. Los hermanos de Mimi se apañan como pueden: Sally, la gótica, se muestra rebelde y escribe un diario que Mimi lee a escondidas buscando sus secretos hasta que la pillan. El otro hermano, Conor, aporrea cada noche de modo infernal una batería. El padre sobrevive como puede, apenas cocina pizzas que quema cada noche, le da igual la ropa sucia y si los niños llegan siempre tarde a la escuela y sin los deberes hechos. Excepto los miércoles, que es cuando van a casa de la tía B y les obliga a trabajar. El perro tampoco tiene paseos.
 
Por cada capítulo contado con una voz muy creíble van desfilando una serie de personajes cómplices y solidarios con lo que pasa: los abuelos, la señora del kiosko que siempre le regala caramelos, las tías, la profesora embarazadísima que tiene sus primeras contracciones en medio de una clase. La amiga favorita, siempre con un chiste a la mano aunque la situación sea complicada, la niña de la clase odiosa que la llama "chinita tontita". Es de agradecer que,  aunque Mimi sea una niña china adoptada, esto no sea más que algo secundario. Un reflejo de la normalidad de nuestros días. Y un mundo poblado de gente con personalidades diferentes, que entretejen esta hermosa historia.
 
Y algo más pasa, claro, cuando la situación se desborda: la advertencia del dentista de que los niños tienen que lavarse los dientes es un toque a lo anómalo de una situación que tiene que cambiar. Además, Sally se escapa. El padre, por fin, parece reaccionar y tomar control en la vida cotidiana. Porque este es un libro cuyo mayor encanto es el retrato vivo y cálido de la vida cotidiana. La voz narrativa es perfecta, cercana, sencilla, y muy real. Hacía mucho que no leía un libro de estas características, que plantea un tema serio, que no dramatiza, que resuelve la trama de manera limpia y feliz.
 
 
 
John Newman es profesor en una escuela y se nota la empatía que tiene hacia los niños y lo bien que los conoce. Escribe para los niños, tratando de ofrecerles buena literatura. Su estructura coral, los tantos personajes y la permanente acción "pequeña" (de cosas cotidianas) engancha enseguida. Es difícil soltar este libro.
 
 También para los niños, que le otorgaron el Fantastic Book Award 2012 y le escribieron cartas sobre lo que les había gustado de esta historia. Niños entre ocho y once años.
 A mí me encanta leer lo que dicen los niños sobre los libros:
-Me encantó cómo Mimi lee el diario de su hermana y encuentra muchos secretos
-Me quedé pegado al libro
-Mi personaje favorito es Mimi porque trata de muchas maneras de ser feliz desde que su mamá murió
-Hay muchas sorpresas en la historia
-¡Léelo!
-La portada del libro es un poco cutre
 
 
Yo también le daría un premio a este libro.
 
John Newman
Mimi
Madrid: Siruela, 2013
14,90€
Puedes comprar este libro aquí.
 
 
 


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