Literatura juvenil ¿es lo que leen los jóvenes o lo que etiquetan las editoriales como "literatura juvenil"?

 
 
(Para Beatriz Soto, que disparó la idea de esta entrada)


Fue un viaje largo. Por una situación concreta (iba muy cargada y quien me llevaba no podía a otra hora) llegué al aeropuerto como cuatro horas antes de la salida de mi vuelo. El vuelo en sí fueron once horas. Luego aduana y equipaje. Y de ahí, directo, a un autobús que me llevaba a otra ciudad distante unas tres horas. Cuando llegué unas veinte horas después del inicio, "machucada pero feliz" (véase la foto), quien me fue a buscar, Beatriz, me puso delante de la cara un libro. ¡Estoy leyendo esto! ¡Tienes que leerlo! Así somos los amantes de la lectura, nos saludamos con libros en la mano. El libro era Nada, de Janne Teller (Seix Barral).
Me acordé entonces que este libro había despertado una discusión interesante en el blog de Germán Machado, pero por lo general no me interesa mucho la llamada "literatura juvenil" (si entendemos por eso lo que las editoriales incluyen en esa categoría). Siempre he pensado que un chico o una chica de 14 años que ya saben leer bien, tienen plena capacidad para elegir sus lecturas, y no deberían ceñirse en absoluto a las de estas editoriales. En ese sentido, me parecía estupendo que Nada, publicado en una editorial "de adultos" se pusiera en discusión.



Para quienes no conozcan este libro, es la historia de un muchacho que un día decide que su vida no tiene sentido y se sube a un ciruelo. El resto de los compañeros van hasta el árbol llevando lo que ellos piensan que es valioso para seguir viviendo. Pero sus ofrendas cada vez son más macabras y sin sentido lo que lleva a un estruendoso final. La escritora aceptó un encargo para escribir una novela para jóvenes y le salió esto que nadie quiso publicar y que fue incluso prohibida en escuelas.
Lo que me sorprende de las discusiones que genera este libro entre los mediadores es un tono muy paternalista respecto a los lectores jóvenes, preocupándose por el "impacto" que tendrá en sus vidas, como si un libro pudiera hacer algo tan importante como inspirar a un niño a dejar de vivir, por ejemplo.
 
Care Santos, escritora y promotora de la etiqueta "literatura juvenil" dice en la reseña de este libro: 

"Si en la liberal Dinamarca esta novela breve levantó ampollas, negándose incluso su editor -el que la había encargado- a publicarla, en España sería del todo impensable que hubiera sido publicada en una colección para jóvenes. Lo cual es, por cierto, lamentable, porque en cierto modo se trata de una novela para jóvenes al uso sin dejar de ser al mismo tiempo una historia transgresora, violenta, impertinente y provocadora, que dejará desorientados a la mayoría de lectores adultos. Debo reconocer, tras terminarla, que tenían razón los que la tildaban de escandalosa. Lo es. " (Reseña completa aquí)
 
En la discusión del escritor Germán Machado, la primera pregunta que le hace a un colega escritor a propósito de este libro es:
 
"Lo primero que pienso es en los impactos que puede tener, en términos de recepción, esa novela entre lectores adolescentes y jóvenes. Se supone que es una novela juvenil. De hecho, los protagonistas cursan 7o. grado, que vendría a ser un primer año de secundaria en mi país. Y la novela transcurre durante un año. Así que hablamos de protagonistas de 13-14 años. ¿Cómo crees tú que puede impactar en jóvenes de esa edad una historia así? "  (La charla completa está aquí, y aquí la nota del propio Machado con una aportación más de Paula Bombara).
 
¿Por qué nos importa tanto el impacto que pueda tener en los jóvenes una novela como para preocuparnos? ¿Acaso los jóvenes no leen lo que les da la gana, si pueden, y eligen sus propios libros cuando no están dirigidos por modas comerciales o promocionales y, sobre todo, cuando no tienen mediadores que apartan determinados libros de su camino?  Daniel Goldin dijo recientemente que "los libros deben provocar una herida inolvidable en el lector" (nota completa aquí). Y si escucháramos (leyéramos) más a los jóvenes nos daríamos cuenta que libros como Nada se ajustan a este rasguño vital del que habla Goldin, como esta muchacha que, en un foro, dice: "Es super chulo me ha encantado ¿Que hubiera puesto yo en el montón de significado? Yo no leo desde sexto de primaria ahora estoy en tercero de ESO y me leí diez capítulos en un diaaaaa. Es mi libro favorito:)".
 
 
 
Por eso recomiendo otro libro, de reciente publicación que no tiene la etiqueta de juvenil, Del color de la leche, de Nell Leyshon (Sexto Piso). El relato autobiográfico de una muchacha de quince años a mediados del siglo XIX que su padre manda a servir a la casa del vicario. Un hecho con consecuencias perdurables: aprenderá a leer y a escribir -podrá contar la historia de su vida- y se verá condenada a tomar una importante decisión. Un libro devastador que toca temas de verdad, como la importancia de la dignidad. Un libro que aunque sea lo único que lea un joven le dará una lección para toda la vida. Y creo que los mediadores deberíamos saber que vale más un único libro bien leído que cientos que van a pasar sin dejar nada, como la corriente de un río.
 
 
Nada
Janne Teller
Seix Barral
16€
Puede comprarse aquí
 
 
Del color de la leche
Mell Leyshon
Sexto Piso
16€
Puede comprarse aquí
 
 
 
 
 



17 comentarios:

  1. Hola, Ana. Lejos de mí, creo, una intención paternalista al considerar el impacto de este libro en los lectores. En todo caso, y tal como te haces eco en la nota de lo que dice esa joven lectora por ahí, me interesaba saber si el libro podía llegar a ser uno de eso que, como dice Goldin, "deben provocar una herida inolvidable en el lector".

    En otro orden, yo sí creo en que nuestras sociedades han abierto un "espacio etáreo" que habilita, más allá de los afanas mercantiles de la industria editorial, una categoría literaria que podría caer en la categoría "literatura juvenil". Hubo una época en que a la literatura infantil se le negó su pertinencia literaria. Tuvo que emerger con claridad histórica esa construcción sociocultural que es la infancia para que se dejaran de lado algunas discusiones. Pienso que estamos en un período en que sucede algo similar con la juventud. Pero bueno, la discusión aún está verde. Hay que pensar más y mejor el asunto. Mientras tanto, suceden cosas como esto que cuenta la piba que tu citas aquí: "Yo no leo desde sexto de primaria ahora estoy en tercero de ESO y me leí diez capítulos en un diaaaaa. Es mi libro favorito:)". Lectores que dejan de leer al salir de primaria y retoman la lectura tres o cuatro años después, pero no con cualquier libro... Eso. Pensar en eso.
    Saludos. Y ya me agendo la otra novela que recomendás.

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  2. Ana y Germán juntos, qué buena salsa :-))
    Para empezar he encargado los dos libros que, para mi fortuna, no he leído aún.
    Ya estoy frotándome las manos.
    Abrazos

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  3. Qué bien, Pep, ¡a leer y a alimentar la discusión! Te esperamos por aquí.
    Germán: creo que la etiqueta de "infantil" en los libros también provocó que muchos jóvenes dejaran de leer porque las recomendaciones escolares y muchos (muchos) de los libros que hay en esa categoría, están vacíos, y no despiertan auténticas emociones.
    Sí, hay que pensar más el asunto.
    Yo veo que la "literatura juvenil" ha creado guetos donde los jóvenes se sienten cómodos. Leía hasta que se hizo privado el blog El Tiramilla, me apenaba mucho ver la cantidad de libros sobre los que escribían que no valían nada, solo por estar en esa categoría de juvenil. Abrazos

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  4. Hola Anita!!!
    Ya leí el libro, a mi me parece muy interesante la historia, pero aún me queda la duda si la puedo compartir o no con niños de primaria. Pues cada uno de nosotros tiene un concepto muy personal de lo que pueda ser fuerte e impactante a uno mismo o a otra persona.
    Desde mi punto de vista los jóvenes ven y leen cosas más impactantes que la trama de esta novela.
    Pena mi opinión Muy recomendable!! Hay muchos temas interesantes que se pueden abordar con su lectura.
    Saludos cordiales.
    Adriana

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  5. Isabelle Torrubia8 oct. 2013 8:17:00

    Muy interesante post, Ana. Como siempre.
    En relación con el peligro de tocar ciertos temas en la literatura infantil o juvenil, quisiera citar al editor francés Thierry Magnier, en una entrevista publicada en Revista Emilia refiriéndose a un ensayo titulado "Qui a peur de la littérature ado ?" (¿Quién teme la literatura para adolescentes?). La entrevista está en portugués, pero bueno...

    "– Qui a peur de la littérature ado? foi uma encomenda que serviu como uma resposta imediata a uma polemica sobre alguns livros publicados na coleção “D’une seule voix”, da Actes Sud e de outros de Magnier, considerados como pouco aptos para jovens em um artigo de jornal. Fiquei chocado com as críticas que diziam que esses livros eram “doentios”. Escrevi uma carta aberta no jornal que aceitou publicá-la, sobre a força das palavras, e do problema de se de falar qualquer palavra, sobretudo quando somos jornalistas... Obtive direito a resposta numa rádio. Se um adolescente lê um livro até o final é porque está com vontade, como todos nós. Não é como num filme onde somos passivos e podemos engolir coisas perigosas. Com o livro somos totalmente ativos, e ler exige uma energia enorme, ler cada palavra, cada página, e se não temos vontade, paramos. Não conheço um único adolescente ou criança que leiam um livro contra vontade, só quando eles são obrigados na escola."
    http://www.revistaemilia.com.br/mostra.php?id=37

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  6. Hola Adriana, justo lo que comento es esa "duda" que tienes de si compartir o no. ¿Por qué dudar y no probar? Yo también creo que los jóvenes leen y ven cosas mucho más impactantes!

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  7. Hola Isabelle, muy buena la cita, me gusta mucho cuando Magnier habla de ser activo y de la energía que se necesita para leer, es muy cierto, y muchas veces este esfuerzo viene del interés de la historia ¡Gracias por la aportación!

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  8. Me encantó la entrada y la discusión. No se si debemos pedirles a los libros que nos den una lección o nos dejen una herida, porque ellos lo hacen por si mismos sin que se lo pidamos. El libro que nos marque no es, muchas veces, el que se pensó destinado para ello.

    Creo en la premisa de que la provocación te hace reacciónar, decidir, pensar. Y en definitiva eso es lo que se subestima, ¿tenemos que pensar qué lecturas como "Nada" les provocará a los niños deseos de no vivir? Coincido con Ana, creo que les ayudará a pensar y debatir temas que rompen el molde de la literatura y de las vidas.

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  9. Hola Asunta, muchas gracias por tu aportación. Justo hoy estaba leyendo el libro de Annie Rolland, "Le livre en analyse" (Eds. Thierry Magnier) y ella escribe: "He encontrado adolescentes perturbados, es decir, traumatizados por la vida: la pérdida de alguien cercano, la enfermedad, la discapacidad, el incesto, el abandono. Pero nunca he encontrado un niño dañado por un libro".

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  10. Óscar Alfonso8 oct. 2013 16:19:00

    Todo muy bien, valioso; muchas gracias. Lo que sí es que no me gustó para nada la metáfora final: "la corriente de un río" puede ser la vitalidad misma para muchos territorios en el mundo.

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  11. marta higueras8 oct. 2013 17:44:00

    Nunca me ha gustado el término literatura juvenil. Ni cuando decidía qué libro entraba en esa colección. Hubiera seleccionado muchos de adultos. Porque ¿dónde empieza y dónde termina la edad juvenil?¿tienes todos los jóvenes las mismas experiencias, inquietudes, ideales?¿Sienten igual? Todos sabemos cómo se empezaron a catalogar estos libros, pero ya ha pasado tanto tiempo de eso...nos hemos quedado obsoletos. Es tiempo de entender que la enorme libertad en la que nuestros chicos se desenvuelven, nada tiene que ver con lo que la mayoría de los editores siguen encasillando sus lecturas. Y la pena es que normalmente los libros juveniles siempre van de la mano de intereses comerciales o promocionales y esos son sus principales mediadores, no un profesor o un librero.Ni siquiera, a veces, el propio editor.

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  12. Marta, gracias por tu comentario, como editora que has sido durante muchos años, conoces bien cómo funciona este gran mercado de "literatura juvenil". Un saludo

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  13. Hace un par de años leí el libro siendo profesora de un grupo de 3 de ESO. Tuve curiosidad y pregunté en clase si conocían el libro. Una alumna, que era muy lectora, dijo que sí, que precisamente lo acababa de empezar a leer. A los dos días les dijo a sus compañeros, muy excitada, que tenían que leer el libro, que era increíble y que la había impresionado mucho. Y su libro fue circulando de mano en mano, hasta que casi toda la clase leyó el libro. Pero no pararon ahí, estaban tan emocionados que se organizaron por su cuenta, se repartieron los personajes e interpretaron la historia grabándose con una cámara. Participó toda la clase y lo hicieron solos, por su cuenta, fuera del instituto.
    Nos pusieron el vídeo a otra profesora y a mí en un recreo. Nos dejaron con la boca abierta. Fue un grupo sensacional, pero fue el libro de Janne Teller quien les sacó todo de dentro.

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  14. Buenísima la experiencia, Marta, gracias por compartirla. Un saludo

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  15. Bueno, no sé, yo no lo tengo tan claro. Por una parte desconfío de las etiquetas, sobre todo si las aplican los departamentos de ventas de la editorial. Pero ahí va la perogrullada: hay libros valiosos que normalmente cuentan con protagonistas adolescentes, que no son para niños y que seguramente tampoco encontrarían su sitio en la literatura para adultos, que están entre medias. Para mí, calificarlos de juveniles ninguna valoración de por sí: los hay malísimos y excelentes, como en la literatura infantil. Pero el hecho de que exista una categoría "juvenil" no me molesta. ¿Que un adolescente puede leer de todo? Claro. Pero eso no quita que libros como, no sé, los de John Green, que igual no existirían sin el boom de la literatura juvenil, puedan aportar a los lectores jóvenes algo especialmente valioso precisamente por su temática juvenil (no se me ocurre mejor término).

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  16. Claro, Elena, pero recordemos el fenómeno Harry Potter. Ninguna. Ninguna editorial infantil/juvenil lo quería publicar (me encantaría leer algún informe de lectura de los que la dictaminaron). Acabó en una editorial sin "etiquetas", lo que permitió que muchos adultos la leyeran también. Lo preocupante de las etiquetas es la categorización de un grupo al que se les dice: esto es para ti y no mires lo demás. Muchos saludos!

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  17. Ana, termino de leer tu blog y siento, nuevamente, una afinidad con tus reflexiones. Si se me permite el extremo, yo creo que la literatura juvenil NO EXISTE. Los adolescentes leen lo que tienen ganas de leer y se adueñan de la literatura que los conmueve. La naranja mecánica, El guardián en el centeno, Rayuela, por citar solo tres clásicos, son ejemplos que hablan por sí mismos. Ahora, si nos referimos al gran negocio de la literatura juvenil de las editoriales... ahí sí no me queda otra que rendirme a la evidencia de que existe.

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