domingo, 16 de junio de 2013

Ilustradores de libros infantiles: renovarse o morir

Tengo la gran fortuna de colaborar, desde sus inicios, con el Máster de Álbum Infantil Ilustrado que imparte iconi. Una parte de mi cuidadosa tarea es acompañar a algunos alumnos en sus proyectos para que tengan la suficiente consistencia como para ser presentados a una editorial. Durante el máster los alumnos aprenden a descifrar qué significa un álbum para niños, cómo se pueden combinar texto e ilustración para crear una experiencia única en sus lectores. Tengo que decir honestamente que es un gran reto para todos, incluidos los que nos llamamos mentores: la capacidad para crear un álbum original, que interese a los niños y seduzca al mercado no siempre está al alcance de todos, pero el esfuerzo de este grupo que lo intenta me parece meritorio y maravilloso. Uno de los momentos a los que se enfrenta el ilustrador es a eso que se denomina la narratividad de la imagen. Todos son ilustradores, obviamente, pero no todos conocen lo que significa narrar con una imagen y darle a sus ilustraciones una función lingüística difícil de crear. Me gustaría hablar en esta entrada de la presión que existe en la actualidad sobre esta capacidad narrativa que tiene la imagen y cómo muchos ilustradores están esforzándose por crear álbumes ilustrados y desatendiendo otras facetas de la ilustración.

 El discurso de lo narrativo en la ilustración es una terminología relativamente nueva que, por ejemplo, en España, ha venido de la mano de universidades dedicadas a la literatura que ven en la imagen una rica materia nueva de estudio. En la Universidad Autónoma de Barcelona, el grupo de estudio Gretel (con un prestigioso master en literatura infantil) ha dedicado su última publicación (La literatura que acoge. Inmigración y lectura de álbumes ilustrados) al álbum y las narrativas visuales. Quien quiera leer algo sobre el contenido del libro, recomendamos la reseña de los amigos de Cuatrogatos.

Recientemente la revista Fuera de Margen , traducción con artículos originales de la francesa Hors Cadres, y enfocada únicamente al álbum, dedica el número 12 al álbum narrativo (otra denominación más). Aquí está el sumario de su contenido.

Lo que me parece preocupante es la creciente insistencia en lo narrativo que provoca que muchos ilustradores únicamente estén concentrados en este tema, desatendiendo un campo de trabajo maravilloso como es el de, por ejemplo, los libros informativos para niños. Personalmente me gustaría que volviéramos a hablar de la línea, el color, la forma, la composición. Devolver el sentido a cómo se cuenta en lugar de lo que se cuenta. Con perdón, pero estoy del storytelling aplicado a la ilustración hasta la sopa. Ahora, hasta las ilustraciones para recetas tienen que "contar" algo. 
Me gustaría presentar una pequeña muestra de ilustraciones creativas, originales que no renuncian a su función de "ilustrar" y resultan una maravillosa experiencia de mirar y recrearse. 
En esta entrada me concentraré en libros publicados en el extranjero. Libros informativos en los que la ilustración resulta de una gran belleza.




Emilie Vast y su serie L´Herbier d´Emilie Vast , dedicada a árboles de hoja, pequeña flora y plantas salvajes.




















Un libro en gran formato para iniciarse en la observación de la naturaleza,  Outside your Window. A First Book of Nature. de Nicola Davies, con ilustraciones de Mark Hearld.









Un original planteamiento: reflexionar sobre las espirales en la naturaleza y su por qué. Swirl by Swirl: Spirals in Nature, de Joyce Sidman con ilustraciones de Beth Krommes.










La historia de la conquista del espacio en un formato inusual y muy seductor, Space Race, de Tom Clohosy Cole.

En una próxima entrada presentaremos trabajos del ámbito iberoamericano.





Puedes comprar los libros de Emilie Vast aquí.
El libro de la naturaleza, puedes comprarlo aquí.
El maravilloso libro sobre las espirales en la naturaleza puedes comprarlo aquí.
El libro sobre el espacio puedes comprarlo aquí



 

14 comentarios:

  1. Muy buenos días,

    Es cierto lo que apuntas acerca de la narrativa de la ilustración hoy en día. Lo veo a diario pero apenas había reparado en ello... Supongo que al final el texto acaba arrastrando en cierto modo a la imagen, o más bien el mundo editorial al artístico-plástico, y la libertad creadora del ilustrador termina un tanto mermada. ¡Repararé en ello la próxima vez en que alguna ilustración caiga en mis manos!

    Un abrazo y gracias por hacernos reflexionar,
    Isa Romero Cortijo

    “Pablito” no para de crecer…

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  2. Bien visto, Ana. Es cierto lo que apuntas, esa especie de obsesión. Sin embargo, concretamente el el Máster de IconI, me parece lógica esa insistencia, puesto que la imagen narrativa es uno de los pilares del álbum ilustrado, y ayuda a entenderlo en profundidad.

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  3. Hace unos días me enfrasqué con una colega, escritora, en una discusión que rodeaba este tema. Nos referimos a la ilustración de poesía. El problema surgió de la “interpretación” que del texto hizo la ilustradora. Para la escritora, la ilustradora interpretó mal, ilustró su interpretación y, al hacerlo así, terminó haciéndole decir al texto otra cosa distinta de la que, para la escritora, el texto quería decir. Todo un problema.

    Esa situación me llevó a pensar sobre el grado en que ciertos ilustradores pueden llegar a cambiar el significado de un texto al ilustrarlo. Y hasta qué punto, las discusiones entre escritores e ilustradores en este campo remiten a la tan manida cuestión de la “co-autoría”.

    Pienso que hay una zona difusa entre ilustrar y narrar (con o sin imágenes). Pienso que en algunos géneros (poesía fundamentalmente, pero también cuento corto) la ilustración no tiene que ser redundante (decir con imágenes lo mismo que dice el texto). Pienso que hay una tensión entre ilustración y texto que puede ser productiva o contraproducente, según cada caso. Pienso que si el ilustrador quiere narrar una historia, una de dos, o lo hace él solo, todo el libro, o le pide a un escritor que escriba el texto para acompañar sus imágenes, y allí será él quien se esfuerce porque el texto no le juegue una mala pasada a las ilustraciones (a la narración de las ilustraciones). Pienso, ahora, además, que tu post jerarquiza el trabajo creativo del ilustrador o del dibujante (¿no habría que volver a este último término, que tiene una dignidad histórica importante, en algunos casos?), a la vez de hacer un llamado de atención: no es necesario, o al menos no es imprescindible, que el ilustrador “narre” si ya hay una historia, si hay poesía escrita o si se trata de ilustrar un dato, un fenómeno, un texto informativo. La jerarquía del trabajo de ilustración, en estos casos, estará en la calidad estética del resultado del dibujo, en la tensión productiva que genere su dibujo al relacionarse con el texto y en el estilo personal con que hace su trabajo.

    Y me pregunto (como lo hacía la colega escritora con la que inicié este comentario) hasta qué punto todo eso de la “narración” (que puede ser importantísimo en algunos caso, sí, y dar resultados maravillosos) no viene dado por ese afán de los ilustradores (loable en muchos aspectos) de jerarquizar, ante el mundo editorial y ante el sistema de derechos de autor, su trabajo. Seguro que este ya es otro tema. Gracias por tu nota. Espero la continuación.

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  4. Muy de acuerdo, Ana. Supongo que está ligado también a la moda de los libro álbum, que parece que cualquier libro ilustrado que se precie tiene la obligación de ser o querer ser un libro álbum, que para ser buen ilustrador hace falta saber narrar y además saber narrar específicamente en el género del libro álbum. Definitivamente, vendría bien relajar eso un poco y retomar otros géneros y otros enfoques un poco abandonados recientemente. Y mira que me gusta un buen libro álbum, pero ni hace falta ni es realista ni es deseable que todo el mundo se empeñe en hacer lo mismo, ni convertir toda ilustración a la fuerza en narrativa. Por otro lado, encuentro que las propias reglas del libro álbum, aplicadas en un contexto formativo formal, se suelen convierten más en un corset que en un marco útil desde el que trabajar y jugar. En definitiva, que incluso en los contextos donde tiene sentido y es necesario centrarse en la función narrativa de la imagen, el peso de buscar la tensión o la complementación entre el texto y la imagen a veces se come todo el proyecto, siendo el resultado poco más que un ejercicio ejecutado según las reglas al que habrá que ponerle buena nota, pero casi a regañadientes porque el resultado tiene de todo menos brillo. Por cierto, Outside your window y Swirl by Swirl tienen muy buena pinta. Gracias por los descubrimientos.

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  5. Para mi a veces la ilustración tiene que ver poco con el tono del texto, especialmente en los álbumes ilustrados, se disfruta con la ilustración pero se piensa poco en el chico que la va a contemplar interactuando con el texto, hay veces que el ilustrador hace lo que le gustaría dibujar a el pero deja de pensar un poco en el lector, eso a veces es bueno pero a veces se aleja mucho del texto. En los últimos años se ha desarrollado una ilustración muy plástica que creo que se disfruta mas por los adultos que por los chicos, este tipo de ilustración suele ser melancólica y un poco falta de humor.
    Un saludo Gustavo Otero.

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  6. Hola Ana, gracias por invitarme a tu debate.
    Me alegra que se trabaje en la formación del ilustrador y con gente que entiende el tema. En mi país no tenemos una formación que una las letras con las artes plásticas, nos formamos investigando y trabajando por cuenta propia.

    Con respecto a tu comentario del esfuerzo por parte de los ilustradores en crear álbumes ilustrados. Pienso que la presión está dada por el mercado, es lo que piden las editoriales y los ilustradores, queremos trabajar entre otras cosas (:

    Me gusta tu selección de libros, muy bellos.
    La belleza además de ser subjetiva es independiente del tipo de libro que se trabaje y se la puede encontrar tanto en libros informativos, como en álbumes ilustrados. Esto depende en gran medida de los directores de arte (cuando los hay), a la hora de elegir al ilustrador para cada proyecto.
    La estética muchas veces está condicionada por modas y/o a corrientes artísticas. Entiendo que se hacen libros para ganar concursos, libros para vender en el supermercado y libros por amor a la literatura, entre otros.
    Creo que lo positivo de la variedad, es que todos los vinculados podamos elegir.

    Desconozco los estudios que comentas en cuanto al discurso narrativo de la ilustración. Personalmente no me van los encasillamientos, de que si es o no es un libro álbum, de si es o no narrativo, etc. Creo que la cuestión tendría que pasar por si es o no un libro logrado, si funciona la unión texto/imagen, si transmite la idea, si emociona, si hace algún aporte a la catarata de libros que se publican.

    No tengo ninguna preferencia, me gustan los libros de calidad.

    Un abrazo,
    Claudia Degliuomini

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  7. fe de erratas:
    Mi única preferencia, los libros de calidad.

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  8. Saludos a todos,mi primera parte va para Clau: Hice un breve curso de àlbum ilustrado que me dejò con el deseo de seguir conociendo èste mundo y de verdad que es importante entender cuando es o no un libro ilustrado.En el taller debìa hacer uno y como principiante te dirè que me rompi la cabeza pensando en como crear la armonìa entre el texto y la imàgen sin que cada uno fuera por su lado y agregando algo màs en la ilustraciòn de lo que dijera el texto sin salirme del hilo y a la vez involucrar al lector en la historia..es mas o menos lo que dices en pocas palabras, pero , aunque si no te gusta el encasillamiento , serìa bonito que pudieras ver que se descubre en esos talleres ...aprendi mucho, descubrì cosas que no imaginaba.Esos son los libros de calidad que mencionas a mi parecer.
    Esta es para Ana: es la primera vez que leo èste blog y en el mio publico algunos de estos temas que me interesan mucho, quiero saber si puedo postearte en mi blog, si me das el permiso.No cambio nada del contenido, agrego el link de donde tome la informaciòn, te harìa saber cuando estarìa disponible tambièn.
    Que pasen buen dìa todos.

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  9. Buenas, Ana, como siempre, qué interesante.
    En mi opinión la cuestión no es ya que los ilustradores estén preocupados en centrarse y ocuparse en aprender a narrar con la ilustración. La cuestión es si al hacerlo se desatiende lo otro. Sería ideal poder darle la misma importancia al cómo se cuenta y al qué se cuenta, y que la importancia o el valor o el alcance de una cosa u otra dependiera del tipo de libro del que estamos hablando o que estamos queriendo crear, o del estilo propio del ilustrador. Una buena ilustración narrativa no tiene por qué desatender la forma, la composición, la línea, el color…
    Entiendo lo que dices en cuanto a la posible “moda” o “fijación” actual hacia este tema, claro, pero me parece que lo más importante es que cada ilustrador decida qué tipo de ilustración quiere y puede hacer sin desmerecer ningún aspecto o posibilidad en su riqueza.
    Sigo siguiéndoos. Saludos.

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  10. Estoy totalmente de acuerdo contigo con la reivindicación del placer por el placer de la forma, el color, la composición. De la misma manera si hablamos del placer por el placer de oir a las palabras mientras lees.

    Pero no me gustaría que tu reivindicación excluyera esa posibilidad que tiene la imagen de narrar, del mismo modo que se ha convertido en una obsesión para los futuros ilustradores cómo “la mejor” opción de todas, por lo que cuentas.

    Cuando texto e imagen se unen en un libro hay infinidad de combinaciones. Los autores deciden su opción. Todas las propuestas son válidas, si suman.
    En un libro no hay ganadores ni vencidos. Hay un libro.

    Pero los códigos de lectura del texto y de la imagen son totalmente distintos. Y han de conocerse para saber utilizarlos y encontrar la combinación ganadora entre ellos. También existe la posibilidad de narrar solo con imágenes. Es una opción válida pero no quiere decir la mejor opción de todas, simplemente por haber conseguido escribir sin texto.
    (El libro de Enric Jardí Pensar con imágenes es muy interesante para conocer los códigos del lenguaje de la imagen con su contenido)

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  11. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  12. Acabo de recordar, a propósito de la entrada, algo que dijo María Teresa Andruetto hace un par de días: todo hecho/objeto cultural tiene un núcleo narrativo (aclaro que es mi interpretación y aplico como ladrona confesa) desde un cuadro, pasando por una pieza musical hasta una poesía dadá. Pero cada lenguaje tiene sus procedimientos. Creo que a veces los lenguajes se cruzan, se exploran y de esas aventuras salen resultados espléndidos o tristes y forzados híbridos. La poesía visual, es otro ejemplo. Me parece que estas exploraciones no ponen en riesgo las especificidades de los lenguajes, no creo que la literatura esté en riesgo por la presencia de la imagen (sí creo, que está en riesgo si hay pobreza en su especificidad, en las creaciones de los escritores) También creo que luego de una época de profusas exploraciones, de desborde sigue un ciclo de llamado al cause, de cierta necesidad de economía estética. Y tal vez allí estemos llegando.

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  13. Es curioso el planteo de escritores pidiendo ilustraciones para literatura que no narren algo. Ilustrar, dibujar, es como escribir, es (además de muchas cosas) expresar una opinión en un cierto lenguaje y de una cierta forma, con una técnica comunicativa determinada. Entonces no debería esperarse otra cosa que una narración, un algo dicho atrás de toda ilustración, sobre todo las que son hechas a propósito de alguna forma de literatura escrita, sea narrativa o poesía. Y una ilustración que se de a partir de un texto literario y que no diga nada es algo incompleto, triste. Es un simple adorno, una filigrana, algo evitable, innecesario incluso, aunque para decir algo así haya que incurrir en el oxímoron de considerar "necesaria" una forma de arte, cualquiera sea ella.

    Pero volviendo, una ilustración que se presente junto a un texto literario tiene que tener vida, ser opinión, decisión tomada y expresada, algo que suceda, que sea, que viva.
    Cómo convivirá con el texto que le dio pie es otro asunto aparte, pero nunca debe dejar de exigírsele un componente narrativo a una ilustración que vaya a integrar un proyecto literario. A menos que se esté buscando un adorno, claro.

    Y que conste que con esto no estoy diciendo que todo texto literario necesita una ilustración. Al contrario, si hay algo que está haciendo falta últimamente, sobre todo en la literatura infantil, son libros que prescindan de la presencia de ilustraciones en sus páginas.
    Pero ése es otro asunto para otro momento.

    Saludos y gracias por alborotar el avispero.

    Sebastián Santana.

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  14. Cuando uno dibuja es importante opinar, no podemos repetir lo que el escritor ha hecho, uno pone su punto de vista personal.Yo trabajo en prensa y siempre he tratado de dar mi opinión en cada trabajo, y no siempre coincidía con el escritor, así que daba mi punto de vista, (por suerte ilustraba cosas que no estaban muy lejos de mi pensamiento, sea político o artístico) Creo que el ilustrador debe aportar algo mas con su dibujo, otra idea, otra manera de ver el tema, una ironía, un cinismo a veces, una contradicción con el autor también, quizás me estoy alejando del tema del álbum ilustrado.
    Por suerte en general están bien delimitados los espacios en prensa, el escritor no opina de los dibujos y yo no opino del escritor.
    Gustavo Otero

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