Hace años, uno de los temas de discusión más interesantes e intensos era el de la "animación a la lectura". Bajo esta denominación se justificaba casi cualquier actividad y muchas veces tuvimos que asistir a discusiones de lo más extravagantes sobre teorías relacionadas con animar a leer. Desde aquellos tiempos me ha gustado coleccionar testimonios de gente relatando sus primeras experiencias lectoras donde se observan las curiosas maneras de iniciarse y también la variedad, cantidad y obsesiones que marcaron sus inicios como lectores. Muchos de estos relatos son de escritores, pero también hay de científicos y de lectores comunes. Me animo a iniciar una serie de textos breves para mostrar que, a veces, un pequeño gesto es suficiente para despertar una pasión.