Una reciente columna de opinión de Dolores Prades en la revista Emilia (Livro, tem idade? en portugués), y un comentario de una amiga editora diciéndome: "estoy cansada del libro álbum, solo se habla de ello" me llevaron a escribir por fin esta entrada. La columna de Dolores Prades reflexiona sobre cómo tradicionalmente se han clasificado los libros por edades y el hecho importante de liberar estas etiquetas. Es cierto que la escuela ha asumido estas clasificaciones y, si se siguen al pie de la letra, los libros quedan demasiado restringidos a una cierta edad -la camisa de fuerza de la que habla Dolores-, aunque recuerdo hace años a los niños buscando con emoción títulos de, por ejemplo, la serie azul del Barco de Vapor, encontrando un rincón en la librería para explorar algún nuevo título. Coleccionando las series y compartiendo con otros niños sus lecturas. Ahora no es así. Un niño que vaya a una librería, sí, tiene más libertad para elegir cualquier libro pero ¿lo hacen? ¿O estamos todos un poco más perdidos?