Tomi Ungerer cumplirá próximamente 81 años y nos gustaría celebrarlo por adelantado. Somos muchos los que desde hace años disfrutamos de su trabajo y lo recomendamos. En el año 1993 publiqué un retrato en la revista CLIJ que me gustaría rescatar -con algunas actualizaciones-. Ungerer ha sido uno de los más singulares creadores. En lengua española apenas conocemos sus libros infantiles y no se sabe nada de su faceta como cartelista, activista político, erotómano y caricaturista. Todo esto está en sus libros y me gustaría volver a recordarle.
Ungerer ha escrito para niños y
también para adultos, y sus dibujos y textos integran una obra que escapa a
cualquier clasificación, aunque siempre ha estado guiada por el afán de
provocar y, por lo tanto, ha resultado generalmente polémica. Sin embargo, los
ecos de esta controversia apenas han llegado a nuestro país, donde se conoce
más a sus personajes infantiles ingenuos, como los Melops, o a los dulces e inocentes Crictor o Adelaide, o sus
historias en las que los buenos vencen a los malos, y los indefensos encuentran
siempre el buen camino. Como contraste, Ungerer también creó a los malvados
bandidos, de Los tres bandidos, que
secuestran a una pobre huérfana, cuyo contenido provocó que las dos versiones
que existieron en España difirieran en sus traducciones.

