Aunque ya conocimos hace años el éxito de libros infantiles (o juveniles) que fueron apropiados por los adultos -véase lo que ocurrió con La historia interminable de Michael Ende a principios de los ochenta-, hasta la llegada de Harry Potter no se comenzó a hablar tan abiertamente de este fenómeno. Adultos que deciden que ellos también quieren pasárselo bien leyendo, o simplemente prefieren libros fáciles para su nivel de lectura. Pero no a todos los adultos les apetece mirar en los catálogos de la llamada literatura juvenil, plagada de temas de adolescentes que no van más allá de una trama de intriga, ni a todos los editores les gusta tener libros cuyas fronteras no están claras. El caso de Harry Potter fue el más ilustrativo porque muchas editoriales infantiles recharazon el manuscrito. Pero ocurrió lo mismo con la Historia de Sofía, una arriesgada aventura editorial que contó con un público amplio. En la actualidad hay editores jóvenes a los que les dan igual las etiquetas......y es algo para celebrar. Nos ha dado mucha alegría encontrar todas las historias de Pippi Calzaslargas en una preciosa edición de la mano de Blackie Books.