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| Mauricio Gómez Morín |
Para muchos niños, niñas y sus padres se acerca el tiempo de las vacaciones. ¡Se acabaron las clases! ¡Libros fuera! ¿Libros fuera? ¿No debería ser un tiempo para aprovechar y reforzar hábitos de lectura? Muchos se preguntan cómo hacer. Es, por lo general, un tiempo para relajar las costumbres, cambiar los ritmos y disfrutar de más tiempo al aire libre. Pero también hay muchos más momentos de ocio disponibles y podemos dedicar un poquito a colaborar para que los pequeños descubran con la lectura un espacio propio para la evasión, un lugar de encuentro consigo mismos y la oportunidad de leer textos más largos de lo habitual. Recomendamos aquí diez consejos fáciles de seguir.
