Fernando Krahn que estás en las nubes...

El 18 de febrero de 2010 el ilustrador chileno Fernando Krahn nos dejaba inesperadamente. En esos momentos trabajaba en numerosos proyectos incluidas varias animaciones de su productora Krahnfactory,  y nada hacía esperar su rápida desaparición. A pesar de que residía en España desde hacía más de veinte años, apenas unas notas en prensa dieron cuenta del suceso. No es de extrañar. Fernando Krahn vivió y trabajó en muchos lugares, y su obra se diversificó en prensa, libros, caricaturas, animaciones y escenografías. A los que les gustan las etiquetas, lo tenían difícil con Krahn.


Uno de los proyectos en que estaba trabajando era un libro-homenaje que Andrés Borlone coordinaba y que ha sido publicado en Chile, por  LOM Ediciones para ser distribuido en bibliotecas públicas de todo el país. Es una preciosa edición que se asemeja a una libreta Moleskine, sencilla y bella, llena de imágenes y textos que no tienen desperdicio. En España se consigue en algunos sitios.
Fernando Krahn nació en Chile en 1935. Su historia familiar parece salida de uno de sus cuentos: madre soprano, padre abogado y aficionado al circo y la caricatura. A mí no me extraña que el delicioso libro Bernardo y Canelo, publicado por Ediciones Ekaré, esté inspirado en esta afición familiar. En la biblioteca de su papá comenzó a hojear los libros de grandes caricaturistas: Wilhelm Busch (¿recuerdan Max y Moritz?), Jean BoscSaul Steinberg y el argentino Oscar Conti (OSKY). Ya de joven, su espíritu soñador es avivado en el hogar: comienza sus diarios en los que analiza todo lo que le rodea. En un viaje a París, con 14 años, después de varias visitas al teatro, escribe: "en este teatro hay más curvas que en el camino a Valparaíso". Su forma de analizar las cosas, su visión de la gente y el humor para contarlo, serán una constante en su obra.
El trágico accidente de tráfico que costó la vida de su hermano y, siete años más tarde (1953), la muerte de su padre, le hacen tomar la decisión de dedicarse de forma exclusiva al dibujo. La madre vende todas sus pertenencias y se marchan a Nueva York donde Krahn, con una carpeta bajo el brazo, consigue sus primeras colaboraciones. The Reporter, New Yorker Magazine y Esquire publican regularmente sus trabajos. De esta época me encanta la serie Amanda´s Fantasies, que publicó en la revista infantil Cricket. Amanda es una niña muy imaginativa que convierte su realidad en mundos llenos de humor y sorpresa.

Fue muy popular en Estados Unidos. (En español permanecen inéditos todavía).

Desde 1961 hastsa 1968 permaneció en Nueva York, dando el gran salto -en el libro de LOM se aprecia muy bien- y ese año decide regresar a su país, Chile, donde es un gran desconocido. Dos años antes, en 1966, conoció a María de la Luz Uribe: el flechazo fue mutuo y, después de dos semanas, decidieron casarse y mudarse juntos a Nueva York. Hasta la muerte de María de la Luz, en 1994, la pareja permaneció unida y colaboraron juntos en algunos libros que recientemente la editorial Libros de la Mora Encantada, ha reeditado, como Pero, pero y Cuenta que te cuento.
En 1968 regresan a Chile donde en 1973 les sorprende el golpe de estado de Pinochet. En la revista Ercilla había comenzado su serie de Dramagramas, pequeñas historias de cuatro viñetas que continuaría haciendo durante toda su carrera. De Chile, vía Nueva York, se trasladan al entonces pequeño pueblecito catalán, Sitges. En 1973 Krahn obtuvo la Beca Guggenheim (recomendado por Arthur Miller) para experimentar con el dibujo animado y, durante todo el año que duró, puso en marcha la animación de varios de sus Dramagramas. Como en España había todavía censura, comenzó colaboraciones con diarios europeos: Die Zeit (Alemania), Herald Tribune (Francia) y La Reppublica (Italia). En Sitges, en una masía por donde pasaron muchos chilenos exiliados, la escritora Isabel Allende le escribió una carta contándole el difícil momento que atravesaba. De ella ilustraría el hoy inencontrable (y yo diría que imposible de publicar) La gorda de porcelana.

En los años 80, en una España ya con libertad de expresión, trabaja para diversas revistas, y también aparecen libros para niños, muchos de ellos disponibles hoy. El señor Top (Factoria K), Huellas gigantes,  ¿Quién ha visto mis tijeras? y Hilderita y Maximiliano (Kalandraka), aunque uno de mis favoritos, que nunca falla en una sesión de cuentacuentos es La familia Numerozzi (Ekaré), donde la mamá Divina Numerozzi da una lección de ingeniería, humor y habilidad, para levantar a sus ocho hijitos, lavarlos, desayunarlos  y llevarlos al colegio. ¡Y es que Divina sabe mucho de ciencia!
Tenemos mucho que agradecerle a este ilustrador, y tenemos también que volver a descubrirlo, en España y América Latina. Muchos de sus libros infantiles publicados en inglés permanecen aún inéditos en español; sus caricaturas, dispersas o en volúmenes de difícil acceso. Ojalá que su figura sea rescatada como se merece. El libro de LOM Ediciones es un primer paso que celebramos.

Los Mundos de Krahn
Andrés Borlone (coord.)
Santiago de Chile: LOM Ediciones, 2010
2006 págs.

1 comentario:

  1. Un gusto tus artículos Ana. Una lástima redescubrir a este ilustrador justo cuando le hemos perdido. Ya me estoy comprando la familia Numerozzi.

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Tarambanea por el blog

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