Iniciamos con esta entrada una serie que celebra editores cuyo trabajo publicando libros para niños va más allá de producir libros para un mercado general. ¿Editores independientes, pequeños editores, alternativos? Suelen tener muchas etiquetas con las que no siempre se identifican, como ocurre con esta editorial mexicana, Petra Ediciones, cuya editora, Peggy Espinosa reconoce que, dependiendo del momento, les va mejor una que otra. Peggy Espinosa comenzó su editorial en 1990 publicando un libro que causó cierta polémica y que, por cierto, no es nada representativo del estilo editorial con el que continuó cuatro años más tarde. Del topito Birolo y todo lo que pudo caerle en la cabeza gustó y/o no gustó en México donde los niños estaban acostumbrados a una literatura muy tabicada con sus temas y costumbres. En 1994 Peggy Espinosa, que trabajó muchos años con el gran diseñador Vicente Rojo, comienza a definir su labor editorial con temas mexicanos pero inspirada en un diseño de calidad.
Cuando todavía no se hablaba del álbum ilustrado, Petra comienza a publicar libros en los que la imagen, la tipografía y el formato ofrecen una comunicación llena de sentido y belleza.
Cuando todavía no se hablaba del álbum ilustrado, Petra comienza a publicar libros en los que la imagen, la tipografía y el formato ofrecen una comunicación llena de sentido y belleza.
Uno de los libros más impactantes de su catálogo es la Lotería fotográfica mexicana donde armoniza el formato, el contenido y la fotografía. Tomando como referencia ese juego tan popular en México de la lotería (en otros países lo conocemos como bingo), la fotógrafa canadiense Jill Hartley realizó fotografías de 54 motivos típicos mexicanos, éstas se acompañaron de refranes y el resultado es una singular caja que contiene 10 cartones para jugar, 54 cartas y un libro con la recopilación de todo. Esta fotógrafa ha realizado otras acertadas colaboraciones para Petra, como la serie de libros de cartoné para los más pequeños con temas como colores, formas y sentidos. O las fotos inspiradas en un texto de Italo Calvino a su paso por México observando un enorme y centenario árbol. Personalmente me parece una delicia el libro El guardagujas un texto clásico de Juan José Arreola y para nada infantil, cuyas imágenes más que ilustrar el texto reflejan el momento y la época que sirvió de inspiración al autor, los años cuarenta.
El buen gusto de esta editora, su sensibilidad a propuestas estéticas que permitan a los niños indagar en las relaciones imagen-texto-formato-tipografía, estableciendo una comunicación circular entre todos estos elementos para darles su significado, parece ser una de las premisas más importantes del catálogo.
Visitar el stand de Petra Ediciones en cualquier feria del mundo, en cualquier librería donde los libros estén expuestos, es un placer visual y una incitación a abrir cada libro para ver su contenido y disfrutar de una experiencia única. La serie de teatro, por ejemplo, donde aparecen libros como Títeres y zarampahuilos de la mano del titiritero Mario Martín del Campo o incluso el libro elaborado por Vicente Rojo, Escenario múltiple resultan unos libros-objeto admirables, algo así como una caja de sorpresas donde el lector tiene la oportunidad de acercarse a las tres dimensiones con la construcción de teatros.
Otro autor con el que Peggy Espinosa trabaja es el pintor y escultor Manuel Marín cuyos libros en Petra resultan de una frescura y originalidad que desmonta muchas teorías sobre el diseño de libros para niños. Su libro Primavera es una deliciosa narración construida únicamente con imágenes, y también lo es el que permite recortar y montar animales: Animales en el aire. De nuevo el libro como objeto, para recortar, para desmontar, para leer de diferentes formas. Manuel Marín ha publicó también en esta editorial un texto donde manifiesta su ars poética por medio de más de 5000 aforismos y pensamientos. Imagen plantea reflexiones en forma de preguntas, negaciones, comparaciones, paralelismos, juegos de palabras e incluso enigmas. Todo lo contrario a la idea que uno pueda tener sobre lo que es una imagen.
Estas reflexiones de Marín nos sirven para examinar este excepcional y coherente catálogo de Petra Ediciones, lleno de preguntas y con el propósito de romper esquemas. Es una forma de ver a los lectores como seres inteligentes que pueden (y deben) construir significados profundos a partir de sus experiencias físicas con los libros (mirar, ver, tocar, abrir, cerrar). Aprender a ver y hacer asociaciones agudas y profundas es una de las mejores maneras para conectar la experiencia de la lectura con sensaciones y emociones.




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