¡Sorpresa! ¡Un poco de fantasía para los adultos!. Y, ni más ni menos que fantasía de la buena, la de Gianni Rodari. Los que trabajamos con libros para niños ya conocemos el trabajo de este revolucionario escritor, por eso ha sido una magnífica novedad descubrir este volumen en una editorial, Blackie Books dedicada a adultos. Bueno, los libros de esta editorial, como se aprecia en su jovencísimo catálogo, están destinados a un público que se divierte, que le gustan los temas alternativos y que se deja sorprender, por eso es una buena propuesta que tengan a la mano un volumen bellamente editado (cartoné, 760 páginas, dos marcapáginas de seda de colores) donde se incluyen cinco de sus más representativos libros (Cuentos por teléfono, El planeta de los árboles de navidad, Cuentos escritos a máquina, Érase dos veces el barón Lamberto y El juego de las cuatro esquinas) y que significa una oportunidad para muchos de volver a usar la fantasía. " (el subrayado es mío) puede aplicarse hoy en día a nuestra vida de acción y distracción. Hoy, más que nunca, los adultos estamos viviendo en un mundo infantil, seducidos por tantas golosinas tecnológicas, distrayéndonos con tanta información simultánea y recibiendo mensajes contradictorios a través de muchas vías. Por eso es bueno releer a Rodari y
★★★★ libros para niños, reseñas de novedades, tendencias y actualidad.
lunes, 13 de diciembre de 2010
lunes, 6 de diciembre de 2010
¿Cómo seleccionar libros para niños?
El título de este libro es una de las viejas preguntas que nos rondan permanentemente a los que trabajamos con libros para niños. Es una pregunta que también está en cada congreso, en cada revista, en cada selección. Afecta a maestros, bibliotecarios, editores, padres, estudiantes, libreros, coordinadores de planes de lectura e incluso a autores. Por eso hay que celebrar la publicación de este libro y sus valiosos contenidos que están expuestos de forma práctica y listos para ser usados. Gemma Lluch relata cómo nació la idea a partir de una observación en las bibliotecas de la ciudad de Bogotá y de la calidad de los libros que los niños tenían a su disposición. Eso la llevó a conocer los comités de lectura de Fundalectura y a analizar en profundidad su modo de funcionar y sus criterios.
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