martes, 2 de noviembre de 2010

Escritores de literatura infantil: ¿infancia? ¿literatura?


El I Congreso Internacional de Literatura Infantil celebrado en el año 2008 en Buenos Aires (Argentina) por la editorial La Bohemia, cuyas actas se han publicado recientemente, estuvo dedicado a la producción y circulación de libros para niños. Un tema amplio que los ponentes enfocaron desde diferentes aspectos. De todas las ponencias presentadas, 18 integraron el libro que ahora reseñamos y 84 se editaron en un CD independiente, y el conjunto resulta de gran valor para reflexionar sobre aspectos contemporáneos relativos a libros y niños y, en especial, sobre la importancia de brindar lecturas de calidad. Una de las preguntas que ronda en muchas ponencias es la situación de la infancia en el siglo XXI. Es decir, la preocupación por el receptor de tantos libros como circulan hoy en día. Para una de las ponentes, la escritora brasileña Ana María Machado, la responsabilidad de la escuela es fundamental: los maestros deben tener criterios para seleccionar, deben conocer la literatura infantil para transmitir un patrimonio cultural de calidad. Es decir, el maestro tiene que estar comprometido con su tarea de difundir la mejor literatura y preocuparse por estar actualizado y tener un criterio propio no dictado por los comerciales de las editoriales. “su crecimiento intelectual, ético y estético”. Mucho más reivindicativa y explícita se muestra María Teresa Andruetto en un texto (Los varlores y el valor se muerden la cola) que debería ser leído obligatoriamente por mediadores, bibliotecarios, profesores y -sobre todo- escritores. Ella se pregunta: ¿por qué los escritores han caído en el negocio del mercado y se han hecho siervos de la pedagogía publicando libros vacíos, llenos de “valores” y sin más interés que rellenar catálogos cuya circulación por escuelas les brinda jugosos dividendos? Es cierto que siempre ha habido tensiones entre la pedagogía y la literatura, pero ¿no sabe el escritor, ese tipo de escritor, hoy en día, que la literatura es básicamente una interrogación sobre el mundo y que sus libros son “un llamado a que el lector no se pregunte nada”? No puedo evitar citar algo más de esta escritora pues todo su texto es clarividente y materia de reflexión para los que estamos en esto de la LIJ: “La literatura light, hecha a la carta, para enseñar valores o para divertir, así como la literatura políticamente correcta son formas persistentes del conservadurismo político y social”
Este compromiso lo reivindica Lidia Blanco en su texto, pero referido a los escritores. Ella habla de algunos escritores latinoamericanos como Martí, Monteiro Lobato, Horacio Quiroga... no hace falta que en la escuela se lea de todo, hay que apostar por libros que ayuden a los niños a
Hay más textos en este volumen que merece ser leído con cuidado: testimonios de escritores como Márgara Averbach y su incomprendida preferencia por la fantasía y el realismo mágico (“la misma historia sin los poderes hubiera sido mejor” dice que le dicen) en una cultura que no aprecia los géneros populares; o el de Lilia Lardone, Paula Bombara, Sandra Comino o Laura Devetach. Caminos hacia los lectores desde lo escrito, desde la intimidad de un texto que deja de ser de ellos cuando lo leen otros, desde el compromiso y la exigencia.
Si bien los libros de actas no siempre suelen ser interesantes por igual, éste tiene muchos textos para pensar. De casi todas las ponencias se advierte una preocupación contemporánea: hay muchos libros, sí, pero ¿qué significa que los niños lean textos vacíos? ¿Que tantos escritores publiquen al son de los editores y sus premisas comerciales? ¿Cuál debe ser el papel del estado en la promoción de determinados libros, o de editoriales cuya apuesta es minoritaria, claramente anticomercial, pero de mucha calidad? Estas son algunas de las tantas preguntas que van y vienen por los textos de este libro. Ahí es nada. 
Decir, existir.
Actas del I Congreso Internacional de Literatura para Niños: producción, edición y circulación.
VVAA
Buenos Aires: Editorial La Bohemia, 2009 

1 comentario:

Joel Franz ROSELL dijo...

estoy muy de acuerdo con Ana Maria en que los profesores (puesto que son los intermediarios primeros y esenciales incluso en países con mucho hábito de lectura)deben recomendar buenos libros. La cuestión está en saber qué es un buen libro. Para esto hace falta buena crítica, pero sobre todo que congresos y seminarios ofrezcan a los maestros las herramientas para separar el grano de la cáscara. Se habla demasiado de los temas y nunca de la forma. Sin embargo, los temas suelen ser los mismos en un libro bueno o uno malo; la diferencia está en la forma. De estas cosas hablo en mi libro Un oficio de centauros y sirenas (lugar editorial. Buenos Aires, 2001)
Joel Franz Rosell
http://www.elpajarolibro.blogspot.com

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