lunes, 22 de noviembre de 2010

El regreso del sexismo y los libros infantiles


Pensábamos que los movimientos feministas de los años 70 (los 80 en España), los artículos de advertencia sobre cómo seleccionar libros para niños y niñas que tuvieran muy en cuenta los roles femeninos, que la publicación de la serie de Adela Turín A favor de las niñas y que artículos como los de Felicidad Orquín La madrastra pedagógica inaugurando en el año 1988 la revista CLIJ bastarían con alimentar a las sucesivas generaciones. La creación, en 1994, de la asociación Du Côté des Filles venía a reforzar esta idea. Mujeres en la política y la empresa, hombres luchando por sus derechos de baja laboral por paternidad, etc. Pero parece que en algún punto se pararon las reflexiones. Respecto a los libros infantiles es muy escaso el número de artículos -según una consulta a los catálogos de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez- publicados desde el año 2002. Es cierto que la discusión feminista-radical se agotó pronto: eso de mirar con lupa los cuentos clásicos, o proponer modelos femeninos "chicazos" (Ana banana y yo de Leonore Bleguad) o chicos amantes de lo femenino (Oliver Button es un nena de Tomie de Paola) llevaron a un callejón sin salida, pero mientras tanto hemos sido invadidos por una legión de muñecas, tal y como analiza muy certeramente Natasha Walter en su libro Muñecas vivientes. El regreso del sexismo.
Basta darse una vuelta por la sección infantil de una gran librería para ver la cantidad de libros y colecciones sobre princesas, hadas y niñas  bailarinas, que parecen salidas de una misma fábrica. Mucho color rosa, purpurina, brillos, y modelos femeninos que parecen muñecas y que nos recuerdan la invasión de porno soft presente en todas las áreas de la sociedad moderna (anuncios, internet, cine, revistas femeninas, música). 

Al abrir uno de estos libros encontramos argumentos repetitivos, modelos muy estereotipados y una gran obsesión por el aspecto físico que lleva a las niñas pequeñas estar muy preocupadas por su apariencia y su potencial sexual. Ha vuelto la mujer romántica que seduce por sus encantos. La mayoría del mensaje cultural que reciben las niñas tiene que ver con la idea de la "transformación", que se traduce en el futuro en un: ¡haz dieta, tiñe tu pelo, retoca con cirugía!¡No dejes de demostrar tu poder sexual! Y no te preocupes, que el niño-macho ya se encargará de lo demás con sus super poderes.
Una de las críticas que Natasha Walter hace en su interesante libro (más centrado en la mujer adulta como objeto sexual) es la gran abundancia de teorías biológicas y genéticas sobre las diferencias entre hombres y mujeres. A pesar de lo cierto de estos estudios Walter indica que su aceptación masiva sin discusión está alimentando la idea de que las diferencias sociales provienen de que simplemente así son las cosas. ¿Que la mujer gana menos dinero que el hombre?¿Que el hombre tiene más poder? ¿Que las tareas domésticas no están bien distribuidas? La ciencia tiene la respuesta. 
¿Y qué pasa entonces con la educación, con los condicionamientos sociales y culturales? ¿Hay que tirar la toalla? ¿Tenemos que dejar que toda esta gran cantidad de rosa y purpurina, de feminidad exagerada proveniente de una potente industria comercial (y sexual) tome las decisiones en nuestro lugar? ¿Queremos reducir hasta ese punto la libertad de las mujeres encajándolas en estereotipos inamovibles? ¿O podemos proporcionar a los niños las herramientas necesarias para cuestionar la cultura que les rodea?

10 comentarios:

  1. Y lo que nos aguarda con lo que viene!!

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  2. Yo soy menos pesimista (hoy me toca). Creo que, a pesar de los momentos de regresión, la línea es ascendente y avanzamos hacia la eliminación del sexismo. Y en el caso de la LIJ, por encima de los títulos y colecciones sexistas(o más importante que su existencia), está la oferta de obras magníficas que proponen lo contrario. Quizá haya que estar más pendientes de éstas, y difundirlas más, pero son las que crearán fondo de armario, las que perdurarán.

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  3. (lo siento por no saber bien las reglas ortograficas en el Espanol). Gracias para ofrecernos este comentario. Tengo una hija de 11 anos y me ha dado un poco de molesta los mensages sutiles entregadas por unos libros que ella lee. Voy a intentar poner mas atencion en ayudarla selecionar sus libros, o por lo menos, ensenarla como interpretarlos, tomando en cuenta lo que apunte este ensayo.

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  4. Yo creo que lo que nos toca es dejar de llamar a "eso" literatura infantil. Se trata de productos comerciales en formato de libro y por nuestra salud mental y la de nuestras niñas y niños, deberíamos ignorarlos cuando hablamos de LIJ.

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  5. Mi impresión es que más que hacia el sexismo, parecemos avanzar hacia el simplismo, hacia la cultural del “aborregamiento”. Todo resulta repetitivo y cada vez más lleno de tópicos. Y la literatura infantil, al final, acaba siendo un ejemplo más. A mi no me parece del todo mal que haya ese tipo de oferta porque, al fin y al cabo, tiene su público y responde a cierta realidad. El problema viene cuando ya no hay dónde elegir, cuando todo lo que rodea a los niños es puro “disneychanel”.

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  6. Yo encuentro tu texto, como tantos otros, ¡provocador! y ahora mismo inquietante, he visto esto en las librerías, tal y como lo describes y lo he dejado pasar por dirigirme a la sección de obras que me gustan que ¡cada vez es más reducida!!! porque este material ocupa anaqueles grandes.

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  7. A mí también me asusta esta oleada de rosa y purpurina en los libros para niñas. No sé si realmente ha aumentado, o es que ahora me doy más cuenta porque tengo una niña que viene conmigo a la biblioteca y cuando se fija en los libros de hadas y ponis me dan escalofríos. Yo estoy con Ana, creo que no basta con pensar que ya hemos alcanzado unas cotas de igualdad aceptables. En cuanto a la obsesión por la apariencia y todo lo que ello conlleva creo que las niñas de hoy lo tienen más difícil que hace treinta años. A mí me preocupa la imagen de la mujer que se transmite en la televisión, en este tipo de libros, en la publicidad. Me irrita la forma en que se alaba a las niñas principalmente por su aspecto, su ropa y su obediencia. Me molesta enormemente como mujer y me da pavor como madre. Estos estereotipos se transmiten de forma insidiosa y hay que combatirlos conscientemente, fomentando el espíritu crítico y escogiendo buenos libros.

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  8. Hola a todos, mi nombre es Julia y soy librera en una librería especial para chicos y además tengo hermanos muy chicos, así que veo muchas niñas y les digo que es ALARMANTE la cantidad de estímulos rosas que absorven, incluso en padres que uno creería con juicio crítico, las nenas tienen desde la mochila de las PRINCESS hasta los zapatos, los anillos, lo que sea... Los libros son terribles y presentan estereotipos que ni siquiera puedem llamarse "femeninos" sino pasivos, frívolos, materialistas y totalmente centrados en la ropa, la moda y los celulares.
    A mi me asusta.
    Porque ahora Disney llega a TODAS PARTES DEL MUNDO y es ahora que se está tomando a los niños como todopoderosos, como si todo lo supieran, y como si los adultos tuvieran que dejarlos comprar lo que ellos quieren. Nunca antes la Tv era tan masiva, ni el uso de Internet o celular.
    Se clona, se clona y se clona.
    Y ni estoy tocando el tema de que simplemente no se puede ETIQUETAR a una persona por lo que tiene entre sus piernitas.
    ABRAZOS Y SALUDOS y si son padres y madres, por favor, PONGAN GANAS.
    Julia

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  9. Cómo proporcionar a los niños herramientas necesarias para cuestionar la cultura que les rodea si ahora en plena época de Navidad, regalos... los catálogos hasta están catalogados en la sección niñas (pàginas en rosa, la mayoría clicle) y la sección niños (pàginas en azul, la mayoría oscuro)? Hoy en el metro me senté al lado de un niño de 8 años que con su madre hojeaba un catàlogo de juguetes. De repente pasó un montón de pàginas y su madre le dijo, que qué hacía, el niño contestó que todo "eso" era de niñas, a lo cual la madre le pregunto: ¿y no crees que puede haber algo interesante? y su respuesta volvió a ser: mamá te he dicho que todo "eso" es de niñas. Alucinante la experiencia!

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  10. ¡Qué interesante artículo, y qué lindo leer los comentarios suscitados!
    Coincido en dejar de llamar "eso" literatura infantil, porque la hay mucha y bellísima. Es cierto que los padres necesitan orientación.
    Pero sucede como con la comida chatarra. Nuestr@s chic@s mueren por ella hasta que aprenden a saborear una rica comidita "hogareña".

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