miércoles, 27 de octubre de 2010

Cómo fabricar un "best-seller" para niños. A propósito de Reckless, de Cornelia Funke

Aunque hay muchos libros con los que funciona el boca a boca para que sean un éxito de ventas y los editores parecen estar muy contentos con ello,  las editoriales (de libros infantiles) también pueden desarrollar estrategias para garantizar el éxito de un libro, tal y como hacen las editoriales de libros para adultos: eligen el libro que van a promocionar y ponen en marcha toda su maquinaria para asegurar una amplia difusión, tanto en prensa como con los lectores. Así parece haberlo entendido la editorial alemana del último libro de la escritora alemana Cornelia Funke, Reckless (Siruela, 2010). Es cierto que Funke es ya una autora muy mediática y exitosa, encumbrada en las listas de los más vendidos desde hace años, pero eso no ha impedido para que sus editores hayan trabajado una impecable campaña asegurando una buena comunicación con sus lectores y una perfecta distribución. La iniciativa ha surgido de sus editores en lengua alemana e inglesa (Cecilie Dressler, Chicken-House y Little/Brown). Para empezar, ¡nada de esperas con las traducciones!
La salida simultánea en alemán e inglés ha permitido una tirada conjunta de dos millones de ejemplares y la recepción en todos los rincones del libro. Se ha creado una página Web para este libro donde los lectores pueden escribir sus reseñas, y se muestra mucho material curioso, como un vídeo con el proceso de creación del audiolibro, o el singular traje de cuento de hadas que la autora llevaba en su presentación londinense. La autora, por cierto, ha roto esa imagen del escritor sentado frente a una ventana con un papel en blanco y ha sido una activa participante en esta campaña: más de cuarenta entrevistas en los días previos a la presentación, un show en directo en Nueva York retransmitido simultáneamente en varios países, y una carta personalizada a los libreros donde les desea una feliz lectura (con una muestra del libro, por supuesto) y les comenta que espera con ansia las reacciones de sus lectores. Algunas de estas reacciones pueden leerse en la página web de la autora: sus fans han escrito inteligentes reseñas que muestran cómo valoran el que la autora haya usado motivos de los cuentos de los Grimm para mezclarlos con elementos fantásticos más propios de otra categoría de relatos. Dice una niña: "Cornelia Funke consigue atrapar al lector  sin esfuerzo desde la primera página. (...). El nuevo libro de Cornelia Funke ya se ha convertido definitivamente en uno de mis favoritos" . ¿No es este un buen ejemplo de cómo tener en cuenta a los lectores, de promocionar generosamente un libro para ellos y asegurar una buena distribución? ¿No es también una buena iniciativa para preparar a los lectores para eventos singulares y hacerles partícipes de una mercadotecnia que ya ven en otros lugares de la cultura como el cine? Teniendo en cuenta que se trata de un libro de excelente calidad ¿es posible empezar a considerar los (buenos) libros para niños como un "producto" necesitado de promoción y difusión?

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué bueno, un nuevo blog donde debatir, avanzar, agacharse, levantarse, hacer pesas con algunas palabras, levitar con otras... Gracias, Ana, y gracias por invitarnos/me a esta merienda. Mmm.

Y el tema, fuerte para empezar, ya lo creo. Muy interesante, tanto como peligroso. Porque la mercadotecnia, en efecto, puede promocionar un buen libro como no dudo que lo sea el nuevo de la Funke, pero también puede vender uno malo. ¿Con éxito idéntico? Puede que no, desde luego. Pero también puede que sí. Estos días se proyecta en todos los cines un "digest" americano de la maravillosa película sueca "Déjame entrar", que hubo que buscar con lupa en las salas minoritarias. Pasa, ha pasado y pasará. Para mí, pues, esta es un arma de doble filo. Sigo prefiriendo lo que sucedió, por ejemplo, con el "Curioso incidente del perro a medianoche", de Mark Haddon: puro boca a boca para una pura (y limpia) delicia.
Gonzalo.

Elena Dreser dijo...

Dan envidia todas esas estrategias promocionales. Son la vía rápida.

Pero quizás, resulta más halagador para el autor que los lectores descubran por sí mismos una joya literaria donde no se lo esperaban.

Elena Dreser

cazalectores dijo...

Muy interesante todo, la nota, el blog y los comentarios. Para mi que estoy en contacto directo con los niños y que veo como son víctimas constantes de la mercadotecnia sería una delicia que cayeran en ella con un buen libro. Al menos para mi que no doy más de leer/comentar lo que ellos me traen más frecuentemente: Gerónimo Stilton y Kika superbruja.

Isabel dijo...

Me sumo a los parabienes del anónimo comentarista a este post, gacias Ana por invitarnos a este espacio por el que nos asomaremos de vez en cuando.
Como librera, mediadora y lectora me ha gustado mucho el enfoque de tus comentarios.
Respecto a los grandes lanzamientos, personalmente me es muy grato llevarme sorpresas, pero chica, no me resisto a una buena campaña... somos hijas de nuestro tiempo. Y es que es el tiempo, al fin, el mejor crítico, solo a través de el vemos si una novela sobrevive o cae en el olvido.

Anónimo dijo...

En cualquier caso creo que queda demostrado que el marketing en general y la publicidad en particular son herramientas útiles que pueden utilizarse para un fin tan positivo como la promoción de la literatura infantil y juvenil de calidad. Enhorabuena por su reflexión!

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